Pasodoble bien llevado el primero de los que presenta Damián Giménez al alimón con Antonio y Onofre Cortés en el pase final de La batalla de papel. ¡La de cosas que se pueden hacer con el papel! Unas buenas y otras malas pero, sin duda, pocas tan maravillosas como ese papel que cae en forma de lluvia por febrero. Magnífico.






Los pintores en el papel
crean con arte retratos que duran;
hace inmortal a todo aquel
que con sus manos en él se dibuja.
Y el papel que me enamora
es el que escriben tantos poetas
que han dejado en él su vida,
versos y poesías en tantas letras, ay.
Papel bendito que se ha convertido
en esos libros que cuentan historias
y en los cuentos con los que he crecido,
leyendo al soñar.
Y aquel en el que escuchan antiguas partituras,
maestros que inventaron canciones de locura
Ay, papel, tú que has dejado tanta y tanta historia:
en tí está escrito que el mundo se hizo
por un dios que existe solo en tu memoria

Papel, el maldito papel,
el que paga esta vida,
moneda que sólo nos lleva a la ruina.
Aquél, ese sucio papel
que ha creado al corrupto
que vive en un mundo de codicia.

Papel que la espalda has mojado
a personas en busca de un digno trabajo,
papel que de paz, con tu firma, ha acabado tanta guerra absurda
y el papel que más espero es ese que viene en forma de lluvia,
cada año en febrero.

Damián Giménez Ibáñez
Señores, aquí está el pasodoble. El pasodoble del concurso de 2010. Creo que el premio del jurado ha sido para otro pero por lo que a mi respecta esto es lo que entiendo que debe ser un pasodoble y, para mi gusto, es el mejor del concurso. Lo firma Elena Pérez y fue el primero de los interpretados en al Final.














Cuentan las leyendas de piratas
que la maldición se mantendría,
que pasara el tiempo que pasara,
siempre estaría condená…

A pesar del lastre que llevaba
acogió en su barco a otros piratas
nunca le importó color, ni raza
recogió sus vidas naufragadas,
les brindó una patria renovada.

Siempre prosperó
sin ser la más valiente,
sin ser carne de cañón,
y así pasó su vida por acierto o por error
fue como una veleta con el viento a su favor.

Y a pesar de que no le iba mal
de que hasta envidiaban su mar
siempre tuvo una espina 'clavá'
porque sus piratas nunca luchaban por levantarla,
por darle vida y engalanarla.

Nunca persiguió robar fortunas
solo quiso ver al almeriense
levantar su espada y sacar ya los dientes
que para una madre siempre es lo más grande
un hijo valiente.

Que se ocupe de su ciudad
y acabe con la historia
que el paso de los años
haga de esta 'condená'
una tierra de gloria, ay de gloria.
Elena Pérez Rodríguez
El primer premio el año pasado viene fuerte este año también. Como ricos y poderosos amantes del dinero que fueron un día, estos dueños del poder ahora tienen una manera de redimirse y es ostigando a quien lo sigue siendo. Así firman un repertorio duro y contundente contra políticos, banqueros y, en definitiva, todos aquellos que ejercen una desmesurada forma de poder sobre los demás. Como en este segundo pasodoble que cantaron en la final, sobre aquellas mujeres que son capaces de dejar a su hijo en la basura. La música es de Javier Vázquez Medina y la letra de Paco Sánchez Martínez.



Yo presumo siempre de poder cambiar
aquellas cosas que afecten a la sociedad
luchando a muerte contra la injusticia que el hombre provoca
pero por más que yo quiera hay una que me hunde cuando llega
sin mirar a quien le otorga derechos aunque no se los merezcan.

Cuántas mujeres fueron elegidas
colmando su alma de eterna alegría
cuando anunciaban que dentro de ellas
crecía otra vida.
En cambio otras, ignoradas,
cada vez que ellas lloraban
o suplicaban ese regalo.
Por eso, cuando veo cómo se entrega
una mujer por lo que lleva dentro
y cómo otras pagan millones por concebir
hierve ni sangre
y la cabeza se me vuelve loca.
Porque nunca entenderé a esas mujeres
que teniendo el privilegio de parir a una criatura
que fue creciendo en sus entrañas
tan bella y pura
la envuelva en una manta
y sin corazón la tire a la basura.

Francisco Sánchez Martínez
Intimista pasodoble de Damián Jiménez para la comparsa El enviado del mal y bonito detalle cantarlo (contarlo) el día de los enamorados. Cuenta un reencuentro, un viejo amor recuperado 'y ahora que el amor fingido murió sin saber la verdad te pido que el tiempo que quede tu amor con el mio se vuelva a encontrar'. Historia de amor ¿imposible?, de otros tiempos y de estos, protagonizada por dos lesbianas separadas 'por el que dirán' y que se reencuentran. Bonita idea que, no obstante, ha pasado algo desapercibida por el concurso y no ha sido bien entendida por muchos aficionados. A mi me parece un pasodoble interesante y valiente. La música, por cierto, a tres bandas con Nono y Onofre Cortés, al 3/4 de principio a fin y sin trío.


Hay amores que matan
y otros que mueren sin desearlo
por culpa de ese dicho absurdo antiguo del que dirán.
Hay amores que fueron tan perseguidos y castigados
que se escondieron hasta olvidarlos
y otros que nunca podrán separar.

Hoy vuelvo junto al mío
que, por cobardía, tuve que alejarlo.
Hoy vuelvo aquí, contigo,
y espero que, amiga, puedas perdonar
a esta vieja infeliz que te quiso olvidar.
Me fui sin despedir a mi amor de verdad.

Y ahora que el amor fingido
murió sin saber la verdad
te pido que el tiempo que quede
tu amor con el mio se vuelva a encontrar
pero si tú ya no me quieres
lo entiendo y me vuelvo a marchar.

He guardado tus cartas, tu formas de amar,
esos besos escondidos que pude llevar.
En mis sueños te guardé y así nunca olvidé
que yo me enamoré de un amor de mujer

Hay amores que matan y otros que mueren sin desearlo
Y aquí vuelvo contigo, si quieres,
te pido que todo el tiempo que hemos perdido
volvamos a encontrarlo, déjame mujer,
déjame que te quiera como aquella vez.
La única que amé.
La única que amé.
Damián Jiménez Ibáñez
¿Quién no ha oído hablar de las cartillas de racionamiento? Pocos por no decir nadie. Los que las usaron porque las padecieron y los que no, porque nos lo han contado. Y para contar lo que pasa, como el Carnaval hay pocas cosas. Atiendan si no a esta antigua copla. La publicó hace unos años el diario La voz de Almería en un libro que editó junto a Unicaja y que llevaba por título La Historia de Almería:

Arriba con el pan de maíz
abajo con el pan de centeno,
el que quiera comer pan blanco
que vaya al estraperlo
y verá qué rico está;
que lo venden los estraperlistas
en la rambla de Alfareros
y en la calle Las Posás.

Desconozco de qué fecha se puede tratar. Llegados a este punto tan sólo nos queda conjeturar; estas cartillas se establecieron el 14 de mayo de 1939 y se suprimieron en 1952. Una horquilla de trece años en los que se pudo haber escrito esta letra que nos permite saber por dónde se movían los estraperlistas de la Almería de mediados del siglo pasado. Que nos cuenta las miserias, lo que se tenía y lo que se añoraba dando consejos prácticos, además, para hacerlo posible. Y es que era tan 'fácil' como ir a la rambla de los alfareros o a la calle Las Posás...
Elena Pérez Rodríguez firma este pasodoble que cantó la comparsa La calle en la final. Cuenta la historia de un hombre ludópata y alcohólico pero lo realmente interesante de esta letra es, desde un punto de vista filosófico que describe el itinerario que dentro de su árbol de decisión vital escoge el protagonista de la letra.

Un árbol de decisión vital no es más que las distintas ramificaciones que aparecen ante una decisión que hemos de adoptar. En este caso, entre mantener 'una vida de trabajo y sacrificio por formar una familia con mis hijos y mujer' o una vida 'donde el vicio era un amigo siempre fiel'. A partir de la decisión que se tome en ese punto, se irá abriendo una serie de oportunidades diferentes a si se optara por otra. Al camino que recorremos en ese árbol de decisión vital es a lo que llamamos "una vida" pese a que vemos que otras muchas vidas fueron posibles si hubiéramos tomado otras decisiones distintas. El resto del pasodoble, presentado el árbol de decisión vital, se encarga de mostrarnos las consecuencias del itinerario seguido, del camino recorrido, de la vida vivida en una magnífica idea bien planteada y resuelta.


El destino,
son caprichos del destino…
Y es que hace veinte años
no me habría imaginado
que se cebara conmigo.
Una vida de trabajo y sacrificio
por formar una familia
con mis hijos y mi mujer.
Y sin darme apenas cuenta
que el camino que escogí
no era el correcto
me vi envuelto en una vida
donde el vicio era un amigo siempre fiel.
Poco a poco
fui formándome un hogar
en el bar de aquella esquina
donde me dejé mi vida,
el orgullo y la ilusión…
Se esfumaba la esperanza
que en las máquinas perdía
me convertí en el esclavo
del calor que daba un trago;
fui siervo de la bebida,
la vergüenza de mis hijos,
el escombro en el que nunca
quise haberme convertido.
En la calle me quedé
sin nombre y sin apellidos.
Hay días que en el parque los veo pasear:
dos niños de la mano que mis nietos serán
no me conocen porque soy sólo un deshecho
de aquél que fue su padre.
Ahora me siento muerto en vida
y le pido a Dios que se apiade
y me deje morir en la calle
me deje morir... Morir en la calle.
Elena Pérez Rodríguez
De Elena Plaza se puede decir aquello de que te podrá gustar el Carnaval tanto pero más no. Suya es la letra de este pasodoble con música de Raúl Cabrera Fernández, que lo canta junto a Manuel Lucas "Luquita" y del que me gusta especialmente lo de que este mundo fue creado hasta redondo pa no ver el final de tu camino y lo de que ahora me queda la duda de saber qué es una vida contigo.


Si quieres conseguir a una mujer
hay que pensar a su manera.
Herido de silencio y con dolor
paso las noches en vela,
no puedo yo morir por un amor
porque no ha vivido en mi
ese amor que me envenena,
que me ha robado el corazón,
el sueño y la pasión.
Por más que yo te busco
no te encuentro.
Sentirme solo no es igual
que desear la soledad
y es que ahora vivo
acompañado de esta pena.

Y se me apaga el corazón
pero la mente y el alma
se consumen poco a poco en mi interior,
en este miedo sin calma.
Esta vida es tan maldita
que este mundo fue creado hasta redondo
pa no ver el final de tu camino.

Y es por ti que ya no puedo escapar
de este calvario que me hunde
en este cuento sin final
y mis palabras se me ahogan
en el mar de tus mentiras.
Tú me estás matando en vida.
Y después de tantos sueños desvelados
quiero encontrarte y no puedo
es más fácil olvidarte que conseguir tu cariño
y saber que nada es como antes
y ahora me queda la duda
de saber qué es una vida contigo.
Elena Plaza
Hace unos días, en una respuesta, un componente de un grupo me explicaba un pasodoble que yo no había entendido a su grupo. Terminaba su intervención diciendo que "sólo es cuestión de "saber" escuchar" como si la culpa de no entenderlo no fuera del autor que no había sabido explicarse sino del aficionado que no había sabido entenderle. Tanto si es verdad como si no, esos convencionalismos que llamamos educación mandan que, en una conversación, cuando nuestro interlocutor no ha entendido nuestro mensaje, el culpable es el que se explica; nunca el que escucha. No obstante, aquello despertó en mi la curiosidad: ¿seré el único que no lo ha entendido?

Para quien esté perdido, aclararé: me estoy refiriendo al pasodoble 'Conozco yo tres angelitos' escrito por Gabi Lima para la comparsa Tiempo al tiempo:

Conozco yo tres angelitos
que me cuidaron a un amigo
a los que estaré de por vida
eternamente agradecido.
Y le pusieron tanto amor
y le volcaron tal pasión
que uno la vida le prestó
y de la suya se olvidó.
Ángeles que sin ser
ninguno el ángel de la guarda
consiguieron hacer
la gloria de su propia casa.
Si algun dios,
en sus santas escrituras escribió
que los ángeles sólo hombres pueden ser,
hoy de ángel yo te visto a una mujer.
No sólo ángel divino,
también ángel de guerra
que pa el bienestar de este amigo mio
removieron todo el cielo y la tierra.
Ya no creo en los dioses
que prometen que hay un cielo
Yo sólo creo en tres angelitos
que a mi amigo la gloria dieron


La curiosidad me llevó a ver si era el único que no lo había entendido por lo que invité a varias personas a que lo escucharan y lo leyeran (ventaja sobre los que sólo lo escucharon en el Concurso) y opinaran sobre el mismo; me dijeran qué habían entendido o qué creían que el autor había querido decir y el resultado fue, como siempre, revelador, esclarecedor al máximo y divertido como siempre.

Tras la consulta, la opinión mayoritaria confirma que se trata de una letra dedicada a las personas que se dedican a cuidar enfermos. No hasta el extremo de hablar de "las personas que dan su vida por cuidar de una persona enferma" puesto que de cuidarlas a dar la vida por ellas hay una ligera diferencia, un pequeño matiz... Pero no queda ahí la cosa. Pese a que son clara mayoría los que entienden que el pasodoble hable de los que cuidan enfermos, lo mejor son sus argumentos, sus porqués. Reproduzco dos de los correos recibidos:

Lo primero que quiero decir es que, después de haberlo leído dos veces, he llegado a la conclusión de que no tengo ni pajolera idea. Pero se me ocurre algo que, pudiendo ser una tontería, no quedaría del todo mal:

Se trataría de un reconocimiento, por parte del autor, a tres personas (no se quienes concretamente) que intentaron por todos los medios una muerte digna para una persona moribunda (al amigo), pero mantenida en vida sufriendo en su propia casa. Una de esas tres personas, una mujer, fue finalmente la que dejó de mantener esa vida dolorosa y le dió la muerte (la gloria) tan ansiada por el amigo para descansar eternamente, arriesgando su propia vida por atentar contra la Ley, que no reconoce el derecho a la eutanasia o derecho a una muerte digna.

Podría referirse a la historia de Ramón Sampedro.

Como he dicho, es lo primero que se me ha ocurrido. Si sigo pensando, me invento otra historia y se la mando ok? Aunque me deja con la intriga..

El segundo:

Con respecto a la letra que me envías, así como su plasmación en sones carnavaleros de compasara, me da la impresión que se está refiriendo el autor e interpretes a una dación de gratitud a tres personas, aparentemente femeninas por el trato dispensado a un muy conocido, vuelvo a repetir, del autor o interpretes, así como por la entrega, sacrificio y abnegación demostrado. Incluso, me ha parecido atisbar algún tipo de donación orgánica o similar. En cualquier caso, creo que se trata de un mal trance sufrido por un semejante y en el la ayuda recibida por tres ángeles terrenales, con forma de mujer.

Ah, me gusta mas la versión escrita que la cantada. A esta última habría que hacerle varios retoques.

El resto contestó por el messenger o, de viva voz, en mi casa. Una de estas "oyentes" consultadas dijo que el pasodoble estaba dedicado ¡a una madre! (por lo de que 'la vida le dio y de la suya se olvidó'), otra que estaba dedicado a tres hermanas de Carmelo del Águila (por aquello de que 'tres angelitos que me cuidaron a un amigo' y Carmelo era amigo del autor), otro a dos hermanas de Carmelo y a su madre (por las mismas razones de los 'tres angelitos'. Lo de la madre lo justifica en lo de 'también ángel de guerra' porque las madres siempre bregan en las discusiones y peleas entre hermanos), otro a tres personas que cuidaron de Carmelo o de alguien en problemas, otro a los amigos y los hermanos de un enfermo; uno de estos hermanos o amigos donaría algún órgano al enfermo y moriría a causa de ello ('uno la vida le prestó y de la suya se olvidó'), otro que está dedicado a las Hijas de la Caridad, que cuidan enfermos en el Hospital provincial y en las casas ('hoy de ángel yo te visto a una mujer' y 'la gloria de su propia casa')...

Parece claro, por tanto, que todos vieron que el pasodoble estaba, de alguna manera u otra, dedicado a las personas que se encargan de cuidar enfermos pero ¿eso basta para saber de qué va el pasodoble? ¿Uno lo escucha, sabe que está dedicado a las personas que se dedican a cuidar enfermos y no se plantea por qué tres y no dos, cuatro o cuarenta? ¿Uno escucha este pasodoble y no siente curiosidad en por qué ese empeño en que sean mujeres y no hombres? ¿Habla de la eutanasia? ¿Por qué habla de enfermos en casa y no en un hospital? Todas estas cuestiones sin respuesta son las que me llevan a decir que no sé de qué va el pasodoble; una ligera idea todo el mundo puede hacerse o tener; de hecho, basta con escuchar no con demasiado detenimiento pero las respuestas obtenidas confirman que una idea tan genérica como es la de las personas que cuidan enfermos no puede dar respuesta a cuestiones concretas. De ahí que cada uno dé una respuesta parecida pero ninguno similar a la de otro. Otro hecho curioso es que todos los preguntados con algún tipo de vinculación con el Carnaval de Almería no dudaron en responder que Carmelo andaba por medio. Los que no lo mencionaban (los que hablan de eutanasia, de donación de órganos, de gente que muere tras donar un órgano, de Ramón Sampedro, de madres, de monjas...) es gente que no sabía quién era Carmelo ni qué relación tenía con el grupo. En definitiva, que todos saben de qué va el pasodoble pero nadie sabe de qué va, en realidad. Y eso que se trata de una prueba echa con un reducido grupo de personas. Miedo me dan las respuestas que habría obtenido en las puertas del Maestro Padilla...

Todas esas lagunas, esos vacíos, unidos a errores como el de que los ángeles "sólo hombres pueden ser" (échenle un vistazo a Zacarías 5, 9) son las que me llevan a no entender el pasodoble. Sinceramente. Si mala es la letra simplona, facilona, obvia, sin ocurrencia, no mucho mejor es la pretenciosamente rebuscada, compleja y, en definitiva, equivocada. A este último grupo pertenecen las letras cargadas de metáforas incomprensibles, indescifrables que no en número muy destacado pero sí considerable se pueden escuchar en Almería. Este es uno de esos casos. Y es que las metáforas tienen un problema: su interpretación. El que las emplea puede saber qué ha querido decir pero el que la escuche o lea no lo tiene tan fácil. Para eso se hace necesaria su contextualización (el que desee ampliar, aquí tiene un artículo de Sergio Palomo Nevado muy recomendable); algo que en esta letra brilla por su ausencia. No hacerlo, como vemos, conlleva un alto riesgo de que no se entienda lo que se dice; de ahí (además de por educación) que no podamos culpar al aficionado de las carencias del autor. No obstante, y pese a todo lo anterior, hay una idea clara, bien resuelta y magnífica a mi entender, curiosamente al final: Ya no creo en los dioses que prometen que hay un cielo; yo sólo creo en tres angelitos que a mi amigo la gloria dieron.
Hay que ver que tenga que ser a la vejez cuando empiece a descubrir las comparsas femeninas antes tan denostadas y que ahora me encantan. Digo esto porque de un tiempo a esta parte les presto más atención, las escucho y me llevo gratas sorpresas. Una de ellas es esta letra de la comparsa La Guarida que cantó en la Final y que firma Beatriz Calatrava Vinuesa.

La destaco porque trata un tema de actualidad como es el del acoso escolar (lo que los ingleses llaman bullying) con la originalidad de salirse de la manida perspectiva de la víctima, de quien lo sufre, para encarnarse en la madre del que lo causa y que también lo sufre (excelente idea) y ¡qué mejor letra para una comparsa femenina!

Otro hecho por el que lo destaco es porque pone el dedo en la llaga de una cuestión que si bien puede que de manera única o concluyente no justificase este acoso, sí puede ser la causa de muchos casos. En definitiva un gran pasodoble obra de Damián Giménez en lo musical que considero que debe ser recordado por los que ya lo conocían y descubierto por aquellos que no tuvieran ocasión de escucharlo en su momento.


Estoy harta de sufrir
de sus risas, sus cabreos,
estoy cansada de las juntas
que me trae del colegio,
estoy cansada de que siempre
sea de él de quien se quejen
las madres de sus compañeros.

La tutora me ha contado
que lo ha pillado fumando
que ha pegado a otro crío
y hasta incluso lo ha grabado
¿Dónde diablos lo ha aprendido?
¿Eso quién te lo ha enseñado?
¿Quién ha sido el canalla
que a ti te ha cambiado,
cariño mío?

Eres sangre de mi sagre
Me avergüenzo de mirarte
y pensar que eres hijo mio;
con tan solo quince años
eres todo un criminal.

Qué pena que la justicia
no te ponga un buen castigo
porque ya no tengo fuerzas
para poderte dominar.

Qué razón tenías madre
cuando siempre me decías:
no lo justifiques más
que eso no es querer a un hijo
y un día a ti te perderá el respeto
y ese será tu peor castigo.
Beatriz Calatrava Vinuesa



El pasado viernes Manolo Barrios cantó un pasodoble que, como es habitual en este autor, no ha dejado indiferente a nadie. Los que lo escucharon, los que se dieron por aludidos y los que ni habiéndolo escuchado se enteraron de su existencia llevaban unos días buscando alguna grabación del mismo. Hoy lo reproducimos en El Cotasa.

Un día alguien conocí
que dijo de corazón
que era mi mejor amiga.
Esa que tanto luchó
y que incluso hasta clavó
que su grupo era su vida;
que lo defendió con sangre
pa ganarme la partida.

Su partida que ganaba
y mientras nos enfrentaba
ella hacía su hermanamiento
La que tanta chispa daba
era chispa del infierno
chispas que poquito a poco
me calcinaban por dentro
la que dijo que es mi amiga
era sólo mi enemiga
¿cómo puede estar tan ciego?

Que to lo que platicaba
sólo era puro veneno.

Dos años que destrozaste por la puta cara
porque te recomía el protagonismo,
dos años de premios no valen de nada
después de haber salido del negro abismo.

Sabes bien
que aunque me hayas vencido
rearmaré mis tropas y tendrás batalla
cobarde, traidora y canalla
que tú ni eres amiga ni tienes palabra.


Manuel Barrios Bienvenido.

Qué bonito pasodoble nos regaló la chirigota Somos unos rajaos en la Final. El tipo de este año, aunque en la calle ha cosechado buena acogida requería en el concurso un tratamiento cuidadoso. Algo que Mariano Ruíz no ha descuidado y ha aprovechado tanto para hacer reír como para hacer reflexionar. Buena prueba de esto es el siguiente pasodoble con música de Manolo Barrios Bienvenido.


Hay quien piensa que yo soy
en la realidad un objeto de deseo
y me quieren manejar,
violan nuestra intimidad
olvidando el sentimiento

Cómo me puedo entregar
así porque sí
a alguien que yo no conozco
que me roban la pasión
y aprovecha la ocasión
para desahogarse
porque no tenga otro modo

Y aunque de piedra no soy
no tengo por qué vivir
en un club de carretera
que cualquier cabrón que venga
no haga pedazos mis sueños
en una noche de estrellas.

Y aunque yo tenga buen tipo
y al hombre yo le dé morbo
me obligan con los maltratos,
para acabar hecho polvo.

Yo no quiero...
prostituir mi decencia
por un poco de dinero.

Yo no entiendo
el por qué me manipulan
y siempre sirvo de risa,
de comentario y de burlas.

Cuando acaban, y de mi se han desahogado
se sienten mucho más hombres
yo, en cambio, discriminado.

Las vejaciones y violaciones que me dan
acaban con la dignidad
de la mujer y del ser humano
y es que en el siglo en el que estamos no es normal
que en lugar de dar amor me tengan que dar
este calvario tan malo.
Mariano Ruíz
Que hay mucho grupo que defiende repertorios mediocres es cierto. Pero hay un caso que es mucho más preocupante en nuestro Carnaval, como el que nos ocupa ahora.

La comparsa "Siete mares" cantó un pasodoble en el que relataba la difícil situación de unos piratas que se veían obligados a escoger entre sus dos amores... El resultado final, al menos sorprendente para mi el día que lo escuché por vez primera en un ensayo, me llamó poderosamente la atención. Desde entonces trato de escucharlo intentando dar respuesta a un hecho que, cada año, a los capillitas trae y lleva de cabeza: la devoción a la patrona.

Digo esto porque cada año se debate sobre lo mismo: la mucha o poca devoción que esta imagen despierta entre los almerienses, defensa o acusación que no pasaría de ser una vindicación púramente anecdótica a menos que los verdaderos intereses que escondan no sea tanto la asunción de responsabilidades como el reproche fácil.

En ese punto es en el que el pasodoble del que os hablo se revela como pieza fundamental a la hora de comenzar a buscar un porqué. Quizá lo que los decretos, los plenos y los papeles pretendan, el pueblo lo interprete a su manera... Y negarlo sería cosa de evidenciar el viejo dicho de que no hay peor sordo que el que no quiere oír.

Y, como decía al principio, está claro que hay grupos que dicen bastante poco en el Carnaval. Pero ocurre que otras veces hay mensajes de una profundidad abrumadora y, total, les hacemos el mismo caso, o sea, ninguno.

Cuando uno se imagina a Los dueños del poder uno los ve rodeados de montones de monedas, de fajos de billetes y de sacas repletas de dinero, 'codiciosos y avariciosos'. Pues así es como son estos dueños del poder, la comparsa de Javier Vázquez Medina que pretende revalidar el primer premio del año pasado. En su pase de la fase previa cantaron este inesperado pasodoble a la peseta, muy al tipo, por cierto y que merece especial atención por responder a un debate actual en el cual hay puntos de vista muy diferentes. Se agradece que los autores sean valientes y se posicionen en este tipo de temas.



Me parece que es tiempo de recordar
cuando un canalla ladrón me obligo a separarme
de la novia mas fiel
que jamás yo conocí en la vida.
Era rubita, chiquita y bonita
y con todo lo que la quería,
pero la ley del mangante
dictó que es que a mi no me convenía.
Con ella no tuve necesidades,
ni vi pasar pasar tantas calamidades,
a Dios le pido por favor que vuelva
y que no se separe.

Y me buscaron otra novia,
a la que yo no quería
y nos casaron para toda la vida.
Dame una explicación
de porqué este cambio tan radical.
La rubia no interesa,
es la otra nueva la que a vosotros
os hace ganar,
pero a mi sólo en estos años
me ha traido ruina.
Porque ya no puedo más
con este cambio, les hablo de las monedas,
del Euro y de la Peseta, de los farsantes
que son autores de esta historieta.
Toma parte de Europa, tu Euro para ti,
y dame mi peseta,
y dame mi peseta.
Javier Vázquez Medina