Bueno, bueno, bueno... Ya llega Mariano Ruíz con su chirigota después del annus horribilis y yo siempre tengo muchas ganas de ver qué presenta sobre el escenario. Lo reconozco: soy muy marianoruicista si es que eso existe, que quiere decir que me gusta mucho el trabajo de este autor y todos los años lo espero. Ahora lo anuncia Curro y en breve veremos a estos que 'no se andan con rodeos'.


Vale. El nombre le va al tipo que ni pintado: van de vaqueros muy graciosos que se presentan con la presentación (se me perdone la reiteración) sobre la música de Ennio Morricone para la película de 'El bueno, el feo y el malo'. La cosa promete pero no; se queda en eso y la presentación no pasa de ser una sucesión de chistecillos con los que no me río pero el público sí. Eso sí, una vez más es la chirigota que mejor canta. Lleva el sello ineludible del propio Mariano Ruiz y la sonoridad que consigue no sé si arrancarle o aportarle al repertorio Zacarías Elkhoungui. Hasta una ¿armónica? meten en la presentación, que termina por pasodobles diciendo que 'ellos sólo quieren cantar' y con esa intención 'llegó este vaquero del carnaval'.

Llegan los pasodobles. En el primero Mariano habla de algo tan inherente a él como es él mismo, explicando que cómo podían faltar ellos en la fiesta, por Dios. Y yo, como aficionado, que se lo agradezco una barbaridad. El carnaval sin Mariano es mucho menos carnaval. Ellos reconocen que les pudo la presión después de lo del año pasado pero que siempre cabalgarán con el carnaval 'porque el compás que yo hago lo traigo de tu poblado donde 'el carnaval se vive sin un premio y sin un voto'. Pasodoble algo populista pero, bueno. Por cierto, la música es interesante. Empieza en menores que, hablando de memoria, no sé si será la primera vez que lo hace Mariano. El segundo está dedicado a Paquitina que, según el propio Mariano antes de comenzar, 'es la única que está aquí que vale'. El pasodoble es bonito. Está dedicado a alguien con quien el autor ha compartido 'momentos de gloria' y muchos 'ratitos de llanto por lo que nunca venía'. Por eso, 'hoy que todos reconocen que eres la única cantera' y que 'siempre serás referente de los más grandes que dio esta fiesta' ellos quieren rendirle este homenaje a una 'maestra de coplas sin diploma ni galones' cuya 'esencia la pregonan por todos los rincones'. Como digo, bonito, aunque tiene pinta de haberse dejado muchos puntos en el camino en esta tanda con las dos temáticas escogidas.

Los cuplés son del estilo dilecto y predilecto de Mariano, con un estribillo al tipo. El segundo sí tiene algo de gracia. Hablan de los implantes de silicona y de cómo se ha quedado su prima Chari que 'ahora está hecha una pena: quería ser como Nicole Kidman y se ha quedado en Carmen de Mairena'.

El popurrí empieza alegre, westernero. La primera cuarteta es graciosa. Como el resto del popurrí; la parte más simpática de toda la actuación. La gente se ríe mucho y eso es bueno. Por cierto, mucho doble sentido con el badabadún ese que cantábamos todos en los campamentos de verano (incluso los que íbamos con monjas) . Y así termina el popurrí. Se despide en esta fase previa del concurso una chirigota flojita pero que siempre gusta escuchar. Yo creo que es la chirigota que mejor canta aunque algunos prefieran las chirigotas que no hay quien pueda escuchar; allá cada uno con sus gustos. Eso sí, la veremos en la final porque con la valoración soy muy injusto: cuando digo flojita quiero decir mucho mejor que muchas, lo que pasa es que a Mariano tenemos la obligación moral de exigirle todos los años más. Es como el Real Madrid o el Barcelona; ya no basta que ganen por 1 a 0. Lo siento Mariano, es lo que tiene ser un autor de referencia en la modalidad: que la gente cada año espera (mucho) más de uno.
Original la idea que presenta José Miguel Moreno ‘Milla’: cómicos ácidos, con un puntito de humor negro (y no lo digo porque vayan de negro) e inteligente a ratos y escatológicos a otros. Son humoristas de esos que sabemos que son así por las películas y ahora por el Paramount Comedy. Su taburete, su Zippo, su cigarrillo, su gorrillo y su micro. Y al otro lado, su público. Vienen con música de Elena Pérez (los pasodobles) y Nono Cortés (los cuplés) y la dirección de Juanjo Pascual que por fin consigue que el grupo no haga daño al escucharlo. Una vez hablaba con el Milla de estas y otras cosas en una entrevista y lo está consiguiendo el tío. Verás tú si al final no va a llevar razón y todo. Y yo con estos pelos. Por cierto, antes de entrar en faena, una reflexión sobre la presentación. Muy buena. Bastante. Almería en estado puro y algo muy extraño: sin mutar el acento. ¿Un grupo que habla como habla la gente de mi calle? No me lo puedo creer. ¿Un grupo de aquí, que habla para los de aquí como hablan los de aquí? Si es que son unos rebeldes…


La presentación es como un cuarteto pero multiplicado por 2 o 3 para que te salga el número de componentes que recogen las bases para una chirigota. Todo (o casi todo) hablado, recitado. ‘Hace poco me llamó un tal Nicolás y me dice: tienes que hacer un monólogo en una fiesta de aquí con mucha tradición, donde todo el mundo se disfraza, hay buen rollo, mucho alcohol y muchas tías y digo ¿Halloween? Y dice: no, carnaval. ¿Carnaval? ¿Tengo cara tonto o qué? ¿El carnaval ese no es en Cádiz? A mí me gustan las cosas autóctonas de aquí: ¡Halloween!’ Chupa del frasco, Carrasco. Humor, ironía y Almería juntos. Eso es una chirigota en rápidas lecciones: ‘en Almería hay muchas modas interesantes, como la siesta. Aquí no hay quien se salte una siesta: ¡es delito! El otro día multaron a un colega mío porque iba con la moto por la Rambla a las cuatro de la tarde. ¿A quién se le ocurre? Mira que se lo tengo dicho… Es un rebelde, ¡es un rebelde!’ u otra perla como: ‘en Almería es el único sitio donde se nos ocurre poner Correos en la plaza de la leche’. Decirlo todo sin decir nada y ¿a que ha quedado bien claro?

El grupo canta mejor que el año pasado. Se nota en que este año se pueden escuchar los pasodobles mientras que el año pasado, por ejemplo, era preferible pedirles un libreto. La música es de Elena Pérez. En el primer pasodoble los contratan en Barcelona para un monólogo y allí que van ellos pero resulta que cuando llegan les quieren traducir el monólogo al catalán. Pues nada; ‘lo siento mucho pero tengo una manía y es hablar la lengua de la madre mía. El que quiera oír mis chistes baja y los escucha en Andalucía’. El segundo es un repaso sobre las broncas que tenemos aquí montadas en España, todos peleados contra todos, que si políticos, banqueros, ciudadanos, todos... ‘echándole a la herida sal pero entre tanta enemistad, recelos y rivalidad, apareció la solución. Sí, veinte niñatos nada más (...) Los que nos hicieron olvidar nuestras miserias y unir al pueblo español pegándoles patadas a un balón. Aunque cobren millones por echar un rato, si unen el país me parece barato’. Buen pasodoble a lo que se pudo vivir este verano a raíz de la consecución del campeonato mundial de fútbol.

Los cuplés son simpáticos pero el primero arranca más risas. Sobre música de Nono Cortés el Milla describe en el primero cómo viven, que en su piso no viven más que extranjeros y ‘parece el edificio de la ONU, sólo falta la bandera colgando del ventanal’. Se paran, se encienden un pitillo como todo monologuista que se precie y siguen. Repaso a los estereotipos de las diferentes nacionalidades que cada día más van poblando, viviendo (o sobreviviendo) en Almería. Bueno. En el segundo nos hablan de ‘un colega con un don que es sorprendente; es un artista moderno del arte conceptual’ que lo que come lo transforma su intestino en arte. Regulárcete aunque la gente se ríe. Lo que sí tiene gracia es cuando hacen tipo, tipo, sobre el escenario y, en realidad, no hacen nada. El estribillo es magnífico. Y bien ejecutado con esos tres compases en silencio que le dan mucha fuerza al final:
Dicen que a esta chirigota le falta colorido,
le falta movimiento y que no transmitimos…
Tranquilo que este año, con este tipo, lo conseguimos.

El popurrí empieza con una ayeo y ya está. ‘No esperen que cante más. He cantado los pasodobles y los cuplés porque lo dicen las bases del concurso pero me ha entrado hasta angustia’. Todo recitado van hilando lo que parece un monólogo. Luego miro en el diccionario a ver lo que es un monólogo y pone que es una especie de obra dramática en que habla un solo personaje. ¡Pero si aquí hay un puñado de personajes! Por ejemplo Juanma Fortún en la primera fila, sin el bombo. Ese sí que es un personaje. Y Juanma García Jurado, atrás con el bombo, también es otro personaje. ¿Y Jose Mari Cazorla, qué? A ver si es que ese no es un personaje. Y si no Sergio Quintana… ¿Qué, hay o no hay personajes en esta chirigota? Paro y no sigo. Que sigan ellos, que tienen ganas de hablar. Ganas de hablar y mucho dinero. ‘Ahora os voy a decir una cosilla, pero que no salga de aquí, ¿eh? Este año he sido yo el que le ha pagado a Yunque y copla para que no salga, a ver si acabo con el carnaval poco a poco’. Eso es sacarle partido al tipo y a la actualidad. De categoría.

‘Yo odio todas las melodías, las bandas de todas las cofradías (…) y hasta a los afilaores con su flautilla de pan’. En esta cuarteta van contando cómo odian cualquier atisbo de música. Luego una sucesión de cuartetas más o menos simpáticas y con el 'Como yo te amo' de Manuel Alejandro (y que popularizó la Jurado) parodian ellos su odio por la música: ‘como yo te odio, como yo te odio, convéncete, nadie te odiará, nadie te odiará’ y lo demuestran rompiendo instrumentos sobre el escenario. Buen golpe de efecto, nunca mejor dicho lo de golpe. Y se acaba el popurrí con un pasodoble. Oye, ¡lo que ha gustado esta chirigota! La gente lo demuestra en las butacas y luego mucho comentándolo por ahí. A ver si va a ser este el año de la chirigota que ‘no transmite’. Lo que está claro es que este año lo han hecho. Han vuelto a sorprender como en su primer año pero, esta vez, bien hecho. Chirigotón del 15 pese que a que tú la escuchas y por cuestiones obvias no es la que mejor canta. Ni siquiera es la que más canta.
Terminaba el año pasado diciendo de esta comparsa (que se llamaban Los dueños del poder) que transmite una sensación distinta al resto sobre el escenario y que ojalá no pierda nunca esa personalidad. Decía eso y se ve que alguien lo leyó y pensó: vamos a rizar el rizo y así se abren las cortinas del Maestro Padilla para descubrirnos el tipo más exótico y original de cuantos se han visto en la fase previa del concurso. Tú ves este tipo y dices lo que decía mucha gente al verlo: que qué cosa más fea. La verdad es que es raro (sigue diseñándole el tipo Iguiño y yo que me alegro porque enriquece la fiesta) y se llaman La Pachamama. No es plan de hacer una encuesta pero entre el público nadie sabía qué es eso así que toca poner la oreja y prestar atención al repertorio a ver si nos enteramos de qué es la pachamama, de qué va esta comparsa que, por cierto, llega renovada aunque en lo fundamental sigue sonando igual y no ha perdido un ápice su esencia.

La presentación es desconcertante en su estructura. Casi descoloca como el tipo porque aquí hay poco de lo habitual. De primeras yo creo que mucha gente se ha venido del Maestro Padilla sin haberse enterado del todo de todo. Esta comparsa es de verla un par de veces, o de escucharla mucho. O de hacer todo esto a la vez así que para quien quiera volver a escucharla aquí se la puede descargar.

Me gusta mucho aunque al grupo le cuesta arrancar y se va por peteneras en unos coros, que es algo así como un fallo que yo no le perdono a este grupo porque no me tiene acostumbrado a estas cosas. Si esta gente se caracteriza por algo es por lo fino que hila el sonido que arroja al patio de butacas y de primeras eso te pone una mueca en la cara. menos mal. ¿Esto va a ser así de aquí al final? Menos mal que no. Una vez que coge la inercia de las tablas la cosa empieza a funcionar y entonces te rebulles en la butaca para ponerte más cómodo porque, sencillamente, está cantando una señora comparsa. O, para ser más precisos, una comparsa divina. Porque estamos ante la Pachamama, una divinidad sudamericana que es 'la madre del cielo y la tierra y quiero soñar y no despertar, vivir una gran fantasía irreal' que no es otra que 'ver cómo sería si todo el ser humano cogiera y por mí se dejara llevar'. Así aprenderíamos 'a no contaminar, cogiendo los hilos de la sociedad, haciendo entender que es tan fácil diciendo, explicándole a ellos que no paran de maltratar' porque sólo pensamos en 'lastimar'. Y seguimos 'matando, exterminando hasta que llegue el fin del mundo y no podamos hacer nada'. Otra cosa no, pero esta Pachamama nos habla bien claro. ‘Sabes que mis manos son tu vida, son el agua que utilizas y derrochas a conciencia, pues mi cuerpo se va consumiendo, poco a poco, lo vais viendo y no paráis con la violencia’. Magnífica la presentación, con forma y fondo pese a las limitaciones endémicas de este grupo en las guitarras. Desde La Redención (y ya ha llovido desde entonces) a Antonio Rodríguez me lo tienen ahí detrás más solo que la una y al hombre o le ponemos dos brazos más o es una pena que año tras año nos estemos perdiendo todo el potencial de su guitarra. Y el final es sencillamente precioso: ‘enrédate en la hiedra de mi cuerpo y el miedo conocerás. Te haré sentir junto a mí lo mismo que yo siento, que me quemo por dentro intentando aliviar mi llanto que ya no puede más y hace cenizas el corazón, cuna de eterno amor’. Hala, ya se han presentado y a mí me han encantado los cambios de la presentación. Y vuelvo a disfrutar un año más de Juan José Montoya Yepes que mira que tiene una voz personal y mira que me gusta a mí escucharlo.

Pasodobles de música soberbia. Yo creo que son los que más me han gustado del concurso. Y yo creo que el jurado a estos pasodobles les va a dar muchos puntos y si no se los da me da igual porque a mí me van a seguir pareciendo unos pasodobles magníficos. El primero es una letra de calado y alcance internacional. Fuera el aldeanismo y viva el hacerse eco en nuestro de carnaval de cosas que pasan más allá del puerto de la Ragua. Y en esta letra Javier Vázquez denuncia los abusos de la industria petrolera en connivencia con los gobiernos, así como el método indiscriminado de pesca con dinamita que termina ‘destrozando aquellas vidas que hay en el fondo del mar’. Y entre tanto los políticos se esconden. Por eso el pasodoble empieza diciendo: ‘juguemos al esconder, gallinita ciega, pollito inglés’ y termina advirtiendo que ‘el día que los encuentre se acabó el juego; pagarán con sus vidas todos los que se escondieron’. Y seguimos con los pasodobles de alcance. Javier Vázquez viene inquieto este año y nos sitúa en Afganistán, ‘en una garita oscura y sangrienta donde matan las almas que murieron en la guerra’. Y nos inocula el miedo de los soldados a la metralla que escuchan ‘a niños llorando en medio de una explosión’. Una historia de héroes, de un soldado herido y el compañero que trata de salvarlo buscando ‘un buen sitio donde desplomar tu alma para que descanse en paz’. Una historia de vivos y muertos donde nada es lo que parece y todo es real como la guerra misma. Una letra preciosa, un tema bien llevado, un pasodoble bien cantado y una música preciosa. La parte del trío es un remanso de buen gusto, un tomar aire, un recuperar fuerzas para afrontar el final del pasodoble que llega respaldado por Michel Villar, grave, serio, adusto y los deliciosos cromatismos descendentes de estas segundas (aunque aquí el Peña ya me corregirá y si no al tiempo). Por cierto, la guitarra de Antonio Rodríguez está más presente que otros años en los pasodobles. Bien, bien. Qué alegría.

El primer cuplé es simpático. Cómo irían que se creían que eran Fernando Alonso tomando las curvas una noche ‘con una coloquera’, y cómo irían que vieron a unos con un mono verde haciéndole gestos, ellos se pararon y resultaba que era la Guardia Civil que los detuvieron pero ellos les dijeron con todo el arte ‘que conste que me he parado, pichita mía, porque creía que estaba en boxes’. El segundo va sobre el caos que se vivió el día que se pusieron a la venta las entradas de las semifinales y las dotes ‘negociadoras’ de Michel Villar que sacó las entradas a menos precio y encima con barra libre.

El estribillo es muy bonito:
Pachamama… Diosa americana,
Madre cuidadora de tierras lejanas.
Y qué me importa a mí haber llegado desde tan lejos
cruzando el gran charco que nos separa
para decirte lo que te quiero.
Ay, tu tierra bendita me embruja con su duende y salero.

El popurrí empieza muy, pero que muy bonito. Y sigue así cuarteta tras cuarteta. Es un popurrí de esos que me gustan a mí, abordando los temas desde la perspectiva del tipo que se representa que no es plan de salir de divinidad sudamericana y cantarle al coche de caballos que se pone en verano en la Plaza Circular. Así que ellos dicen que ‘suena el ritmo que marca la Tierra Madre’ y escuchas el paso del tiempo. También me gusta la cuarteta en la que esta pachamama pide perdón ‘por lo que yo te hice a ti, por todo lo que te hice sufrir’. Admiten que tuvieron ‘la culpa de muchas inundaciones’ y desastres ‘por eso que mi disculpa me sale de corazón. Perdón por las riadas, maremotos, huracanes, sueños rotos, injusticias y perdón por los difuntos’ pero ahí llega el mensaje demoledor para el hombre: ‘para que veas la diferencia que hay entre tú y yo, es que tú también destrozas pero no pides perdón’. Ahí queda eso. Y el popurrí se acaba, el grupo canta mucho mejor de lo que empezó cantando y la gente se va a su casa con un runrún de extrañeza. Porque estas cosas son arriesgadas defenderlas pero más arriesgadas es que se entiendan de primeras. Menos mal que pasan a la final y así vamos a tener la oportunidad de sacarle el mucho jugo a esta comparsa. Y yo con ganas de escuchar los pasodobles porque me da a mí que van a ser tan buenos como los de hoy.
Grupo de extremos, que lo mismo se lleva tres primeros premios seguidos que no se come nada los tres siguientes y el caso es que ellos siguen sonando igual de bien y cada año más. Yo tengo interés por escuchar esta comparsa porque cada año que pasa sin que Damián se vuelva a llevar un primero la siguiente comparsa que escribe siempre me la espero como un ajuste de cuentas, todo un salto cualitativo en todo, de un hombre que lo hace todo para ganar y últimamente no lo consigue. Y aparte de la innegable calidad, esa inquietante sombra de duda que cada vez que se corren las cortinas del Maestro Padilla cubre al grupo es la que hace que lo espere ansioso. ¿Será este año? Eso me pregunto yo desde 'El cargadero' y aquí sigo esperando.


Frenética e inquietante, vacilona, chulesca, canalla y algo nocturna es la comparsa que traen este año Damián Giménez y los hermanos Onofre y Nono Cortés. Van de gatos que ‘se exhiben entre versos que escriben para luego ofrecerlos a aquellos que viven por sus calles’. Una idea muy apropiada para los tiempos que corren donde lo que se estila es ‘sobrevivir’ porque no queda otra y para eso, lo mejor es ser como estos gatos: un ‘romántico y sincero, un amante verdadero de esos que dan su vida pues tiene siete para prestar, distinguido, caballero, cariñoso, aventurero, de esos que quedan pocos por los que luchar’. Eso y sobrevivir, como digo, ‘siempre cantando entre estribillos de carnaval’ porque ‘la vida son siete días y yo los quiero aprovechar’ y ‘porque los días no tienen vida si no los sabes utilizar y yo utilizo mis siete vidas para cantar’. Por eso, ‘si tú este mundo lo vives entre canciones que animen, entonces eres de los míos’.

La presentación suena a comedia urgente en las guitarras aunque lo de la intensidad y la velocidad es curioso porque aunque va rápida, no corren, todo se entiende, nada se atropella y le viene estupenda al tipo. Lo que pasa es que el tipo, aun precioso, despierta chanzas de barra de bar y es que parece que la crisis ha disparado el consumismo en el grupo. Por eso han salido ‘con su mismo’ disfraz del año pasado. Porque de lejos parece eso, La batalla de papel con cabezas de gatos. Dos años seguidos con traje y, encima, del mismo color, con la chaqueta que no es la misma pero lo parece pues como que no parece la mejor idea. Y si seguimos valorando a ojo, uno le echa un vistazo a la primera fila y ve nuevas presencias. Óscar Martos aparece en esta comparsa y El Pincho también que no cae en las estridencias de otros años, en otros grupos, y se le disfruta más y mejor. Entre tanto, la presentación acaba que casi araña de gusto.

Los pasodobles no sé si son cortos pero lo parecen: en realidad no le hace falta más al grupo para lucirse ni al autor para expresarse. Introducen los pasodobles casi con urgencia y sin pito. Como si tuvieran prisa por contarnos cosas así que yo los dejo hablar, que empiecen y no defraudan. Letras de Damián Giménez. En la primera cuentan que con una sola vida se pueden hacer tan pocas cosas que ‘al recordarlo se me fue el tiempo’. Menos mal que ellos tienen siete vidas y nos van contando cómo creyeron que se iban a comer el mundo en la primera pero al final fue el mundo el que se los llevó a ellos por delante. Después, con la segunda, ‘pensé que todo lo sabía y volví a caer de nuevo en el error de no atender consejos de tantos amigos que fueron perdiendo sus vidas’ y así una tras otra hasta que al final pudieron entender ‘que la vida no es tal y como creía’ y por eso quisieron volver a nacer pero con la mala fortuna de que ya era tarde y habían acabado ya sus siete vidas. Magnífico pasodoble en el que es fácil identificar las edades del hombre a través de las siete vidas del gato y en el que Damián Giménez deja un recadito para los que aún andan ‘derrochando’ sus siete vidas: a espabilar rapidito que cuando quieras corregir ya es tarde. Musicalmente esta comparsa vuelve a cantar en 4/4 que es un dato que no sirve para mucho y que no deja de ser anecdótico pero que merece la pena significar porque uno echa el oído atrás y los recuerda todos en 3/4.

El segundo pasodoble es de ámbito doméstico y contundente. No va contra la FEALCA sino contra los propios grupos que son los que están permitiendo todo lo que está pasando. ‘Hemos perdido la dignidad que tanto tiempo costó ganar’. Si la cosa empieza así contundencia no le va a faltar al pasodoble. Y las sospechas se confirman. ‘Hemos perdido el Cervantes que era donde antes el pueblo venía a escuchar’ y a cambio ‘nos han traído a este sitio, escondidos, y así poquito a poco destrozar todos aquellos derechos que se consiguieron con todos los grupos que un día se unieron’. Pero aquella FEALCA no es la de ahora: la de antes luchaba por los intereses de los grupos y, la de ahora ‘sólo lucha por poder tener un asiento distinguido pero a los que representa usted en la jaula están metidos’. Esto de la jaula me ha parecido estupendo porque es una metáfora muy acertada del nivel B donde tienen sus localidades los grupos, allí, arriba, apartados, como enjaulados y, que no se nos pase por alto: en las jaulas sólo se mete animales. Qué acertado el punto de vista de Damián sobre este asuntoasí como la gestión de Cultura y FEALCA respecto a las entradas. Allí ‘nos humillan y nos callamos, nos hacen dar la vuelta al teatro, nos registran como si fuera un ladrón que le ha robado’. ¿Y de quién es la culpa? Precisamente ‘los culpables sólo están en la jaula y escondidos’. Magnífico pasodoble aunque me consta que a más de uno de de 'jaula' como que no le ha molado.

Los cuplés llevan una música muy actual que es una manera como otra cualquiera de decir que me ha gustado. El sello es el sello pero son cuplés muy frescos, como si hubieran abierto las ventanas para airear el repertorio y lo han conseguido. Y lo más sorprendente: en el primero, una comparsa haciendo reír. Gatuno a más no poder, hablan de su dueña que está muy buena y los trata muy bien. ‘Me cepilla, me da un bañito’ y más cosas que hacen las dueñas buenas con sus gatos. El final es borde como sólo lo son los cuplés que arrancan risas (Curro abriendo la boca, caerse sin querer o decir picha o chocho son valores seguros en eso de hacer reír en el Carnaval de Almería) pero, pese a todo, gracioso, muy al tipo y el público, como digo, se ríe. El segundo me gusta más aunque a la gente le gusta menos. Aquí la gente se ríe con los maullidos, pero menos. Le han comprado un ordenador portátil a su hijo para que navegue y el niño ‘había metido el portátil con una vela dentro de la bañera’. El estribillo me encanta, me encanta.

De tantas veces que he charlado con la luna
de tantas cosas siempre coincidimos en una
Que no hay más noche tan bonita para ver
Que la del cielo que me ofreces sin saber
Vestida de noche, qué guapa, Almería tú te ves

La percusión en el popurrí dice algo así como aquí estoy yo en una primera cuarteta creando una tensión brillante. Estupenda aunque lo pintan todo muy negro. Quizá por eso enseñan ‘todo lo que puedo hacer’ y cantan sus soluciones para estos tiempos de crisis. Luego vienen algunas transiciones entre cuartetas que son preciosas pero la comparsa está llevada un pelín al límite y se le nota el esfuerzo en la afinación en según qué momentos. Vamos, que desafinan. Pero ahora parece que la cosa se serena. Hacia la mitad del popurrí hay una cuarteta algo emotiva en la que se recuerda a diez amigos. ‘Después de tanto tiempo haciendo amigos hoy toca recordar a todos los que esta comparsa han sido parte fundamental (…) hoy quiero recordar diez nada más’ y esos amigos no son sino las diez comparsas que lleva sacadas esta terna desde ‘Dando guerra’. Está es la típica letra en la que se juega con los nombres y que cuando uno la escribe se queda más ancho que alto como diciendo: ea, lo que he parido. ¡No veas qué pelotazo! Pero en realidad es algo muy flojo y de escasa originalidad. Por cierto, por ahí ha sonado una melódica. ¿De quién ha sido la idea de meter esto en el popurrí? Me gusta pero que no cunda el ejemplo, por favor. Y así se va apagando el popurrí en una última cuarteta arropada en coros y maullidos varios que dices: verás tú que el que de verdad va arañar aquí va a ser el jurado. Que este jurado es muy de escuchar, muy musical, y la comparsa se ha llevado la actuación yéndose la cosa de entre las manos de cuando en vez. Y así se despide esta comparsa que luego deja en los pasillos fríos del auditorio un comentario generalizado de sí, qué bien, pero no, le falta algo. ¿Qué? A saber lo que entiende cada uno que le falta. Pero yo luego hablo con gente por el Messenger y me dice cosas muy parecidas. En la final, más de lo mismo pero mejor. Seguro.

Fotografías: almeríadefiesta.com
Se abre el telón por última vez en esta fase previa del concurso para recibir al primer premio en comparsas del año pasado. Así que ya saben estas piratas del Caribe que revalidarlo supondrá ser las últimas de la final en cantar. Por eso, tú, optimista, piensas: lo bueno se hace esperar así que aquí está lo bueno. Yo sigo la actuación por televisión; gracias Interalmería por hacerlo posible y por esa cabeza caliente de indiscretos vistazos al grupo. Si esto fuera la prensa de los años 50 cantaríamos las excelencias de las bellas señoritas que lucieron sus encantos en los bailes de carnaval que las más distinguidas sociedades recreativas organizaron pero como hemos cambiado de siglo y de color en el gobierno de la nación creo que ahora toca decir que qué machismo el imperante en la realización de la tele que nos echa el concurso por la tele. Pero yo creo que no. Que lo que pasa es que nos la cogemos con papel de fumar y como fumar ahora está prohibido, pues se nos ha complicado la cosa y todavía no tenemos muy claro lo que es machismo y lo que no. De todos modos yo escribo con miedo sobre estas ‘mozas’ por si un desliz se malinterpreta por donde no es. Avisados quedan y ahora descárguense su actuación en la fase previa del concurso y, si tienen ganas, a continuación lean la crítica de lo que el menda vio, entendió y sintió viendo su actuación por televisión.


La comparsa que escriben Elena Pérez y Fina Pérez viene con tipo extraño para lo que nos habían acostumbrado. Después de verlas de cosas obvias (pistoleras, piratas…) lo que presentan este año impacta por lo diferente. El diseño es de Merche Alcaraz y la que ha cortado, cosido y todas las cosas que, técnicamente, sea posible hacer con un disfraz corresponden a David, el único tío que se dedica a cortar, coser y todas las cosas que, técnicamente, sea posible hacer con un disfraz en el carnaval de Almería. Eso ellas. Luego el escenario lo ocupan Yustin, el sempiterno figurante que yo creo que desde La Herejía no se ha bajado de ahí, una barca, unas redes y un puzle enorme formado con cubos que muestran el Sol de Portocarrero.

El tipo este año es extraño, como digo: algo así como el aire 'que es la fuerza que te empuja a defender tus ideales' y que se lo vemos a ellas en el tocado de la cabeza, la tierra, 'que es el alma del valiente, del que nace, vive y siente al calor que da una madre' representada en el color terroso del cuerpo, y el agua que es 'la verdad más pura y limpia' representada en las piernas. Un todo en uno que completa un maquillaje inquietante. Esa es la esencia de Almería según esta comparsa. Eso en lo visual. En lo sonoro sí responden a lo esperado. ¡Cómo suenan! Qué bonita es la presentación. Musicalmente. Así, a ojo, parece que si salen 16, cantan a 19 voces que te quedas en la butaca (del auditorio o de tu casa, según donde estés) así como para atrás como cuando los coches pegan un acelerón por el parque para pasar el semáforo del Gran Hotel, ese que dura tan poco. El punteo que introduce la presentación está arropado por la mejor cortina que se ha podido escuchar en todo el concurso, sin prisa, sin pausa y provocando un escalofrío porque en el Maestro Padilla acaba de materializarse la esencia de Almería. Yo me froto las manos. ¡Con el juego que da esta idea! Por fin alguien se ha animado a extraérselo y me pienso beber el zumo en la próxima media hora. Aquí está, queridos lectores, 'la esencia de Almería: yo soy la esencia que se llora si se pierde, yo soy el alma que te da la identidad, yo soy la esencia del latido del que siente, yo soy la herencia de tu esencia, yo soy la esencia del que nace, vive y muere, yo soy la esencia de quien fue la condená (precioso guiño que en pocas palabras vuelve a decir todo lo que ya dijeron el año pasado), yo soy la esencia, soy el alma de Almería, soy tu destino, soy tu guía: soy tu libertad'. Todo eso, imagina, si encima te lo cantan así de bien como lo cantan ellas pues como que resoplas y dices 'madre mía' o algo parecido, te rascas la cabeza y aplaudes como el que más. Inconmensurables Luz Cortés, Fati Góngora y Fina Pérez por personalizar el éxito de este grupo pero es que esta comparsa lleva años siendo mucho más que estas tres voces. Es el aplomo de Bea Calatrava, la garra de Celia Sánchez, la solvencia de Loli Valverde o los pilares de esa cuerda que arma la comparsa y le da cuerpo atrincheradas en los instrumentos con Carmen Marín o Elena Pérez, o el sólido armazón del grupo con rostros sin nombre para muchos aficionados que disfrutamos de ellas sin saber quienes son ahí detrás. En fin... Mucho ofreciendo tanto en esta presentación que, como digo, es fuerte y espectacular.

Y tras esto llegan los pasodobles y el primero parece que es más de lo mismo. Ey, mal empezamos si después de presentarnos seguimos hablando de lo mismo. Y este piropo a Almería está bonico pero entre los topicazos y la reiteración se queda en letra prescindible. Eso sí, el grupo la defiende de maravilla. Tanto que al final, pese a todo, digo: coño, si hasta me gusta. La música es de las dos Pérez del grupo (Elena y Fina) y la letra de Fina que, en el segundo, firma un mensaje en forma de concatenación de refranes emparejándolos con actitudes más que criticables de la clase política y después de decir unos cuantos acaba con ‘el refrán más verdadero: más vale prevenir, es lo mejor. Escucha, que el que avisa no es traidor’. Bien. Me quedo casi igual que con el primero. Quizá este mejor por aquello de lanzar algunos dardillos envenenados pero, como siempre, de manera tan genérica que el que los recibe ni se inmuta. No es mal pasodoble pero para un concurso en el que tienes oportunidad de cantar cuatro, cantar dos como estos, no sé yo… En fin, al menos suenan de lujo en lo que a voces se refiere. A ver los cuplés.

La Iglesia en el primero (uff, de tópicos va la cosa este año). ¿Preservativos? ¿El Papa? ¿Monjas? Ole la originalidad y la gracia. Obviamente lo digo porque aquí han faltado la una y la otra. El primer cuplé pasa sin pena y, por supuesto, sin gloria. El segundo, enchampelado, como dice uno que yo conozco cuando se quiere poner castizo, habla de ¿Mariano? A ver… Empiezan a cantarlo, empiezo a escucharlo. No va mal; lo que si es que termina mal. No es que no me ría: es que ni sonrío. Menos mal que esto es lo que menos puntúa en esta modalidad porque vaya dos cuplés siesos que han cantado. Se me va torciendo el gesto de ver cómo van pasando los minutos y las enormes posibilidades del tipo escogido se van diluyendo entre tópicos muy bien cantados, eso sí, pero que no deja de ser más de lo mismo. La esencia de Almería no es esto que van cantando así que le rezo al dios Momo a ver si el popurrí me va a hablar de la esencia de Almería.

El popurrí llega con aires traiñeros. Que nadie pretenda saber lo que quiere decir esto porque ni yo mismo lo sé pero ha sido lo primero que he pensado al empezar y así lo he puesto: el popurrí llega con aires traiñeros. La primera cuarteta habla de la famosa apatía del almeriense: ‘vivimos enredados en un bucle de derrota. Sólo hay pesimismo. Sentimos la certeza de hundirnos poco a poco en el más oscuro de los abismos y no nos damos cuenta de que nuestra actitud es la que puede cambiar el destino, es la que puede cambiar derrotas por victorias, el pesimismo en optimismo’. De hecho yo creo que gracias a eso Almería es lo que es. Me gusta eso de ‘dejemos de buscarle pegas a la ciudad que nos ha dado la vida. Vamos a plantar cara a esta situación que nos devora: vamos a pasar de marionetas, a llevar las riendas de esta tierra hacia la libertad’. Precisamente por eso el almeriense no es ‘grasioso’ ni tenemos ferias llenas de madrileños que llegan en AVE a decir olé pero somos el motor económico de Andalucía.

Luego vienen algunas cuartetas habituales (que si política, que si maltrato) y una cosa que suena a ¿despedida? Cantan en un tango que sus ‘mejores recuerdos los debo a los carnavales y mis mejores sueños se hicieron aquí reales y hoy dejo mi esencia, nuestra humilde esencia, que muere al cantarte. Nacimos un día con Juana de Arco, llamada Herejía, luego en La Guarida surgió la amistad, después en La Calle se hicieron más grandes los lazos que hicieron renacer un sueño que fue La condena y hoy recuerda esos grandes momentos: la esencia y me hace pedazos el alma. Y decir hasta siempre me empuja, y volver algún día a pisar estas tablas y en la calle se derramará pura esencia de mi carnaval. Sólo espero dejar el recuerdo de ser las mujeres que en el carnaval consiguieron en un mundo de hombres abrir una puerta para la igualdad’. El grupo parece que se despide pero por si aún queda algún incrédulo en el auditorio o en el sofá de su casa, la última cuarteta cierra el ciclo. Lo admito: me ha emocionado bastante volver a ‘escuchar’ a la Herejía en este final del popurrí. De esas cosas raras que le pasan a uno de cuando en vez, y he llorado un poco sin llegar a llorar de tomar conciencia de que, sencillamente, el cuento se ha acabado.

Con todo lo que ha dado para hablar esta comparsa en estos años, con las pasiones encontradas que se han ido encontrando en todo este tiempo, que si qué injustos premios, que si se los merecían, que si chillan, que si son las que mejor cantan, que si mujeres sí, que si mujeres no… Y ahora que uno les ha dado algo de estopa en este tiempo ve que se despide la comparsa que más escucha durante el resto del año me da mucha pena. No es una pena de esas de las que da escuchar cualquier pasodoble lastimero, no. Es, más bien, una pena de esas que te entran al despertar de un sueño muy feliz. Este año, el primer premio del año pasado ha llegado dando bofetadas de triste realidad. Como dándole forma a aquello de que nunca sabrás lo que has tenido hasta que lo has perdido. Estremece escuchar ese ‘soy tu libertad’ entre los aplausos del público cinco años después de La Herejía y tomar conciencia de que estás asistiendo al final de una de las más brillantes páginas de la historia del carnaval de Almería.
Viernes, 25 de febrero de 2011
Primera función 21 horas

CuartetoLos que vinieron del Estrecho con tó metío en el pecho
AgrupaciónEufemia y Olegario, la boda del centenario
ChirigotaEl super asilo del señor Basilo
ComparsaAmor joven
CuartetoDe la Chanca y a mucha honra
AgrupaciónMariachi Coro
ChirigotaLos de la Vega de allá
ComparsaEl maravilloso mundo de Dinolandia
ChirigotaLos gondolelos



Sábado, 26 de febrero de 2011
Segunda función 21 horas

CuartetoLas sufridoras de la crisis
AgrupaciónLas gavilanas
ChirigotaLos dráculas locos
ComparsaLa noche de los gatos
AgrupaciónLas ricas de Alhama
ChirigotaLos que no se andan con rodeos
ComparsaEl desván
ChirigotaA trancas y barrancas
AgrupaciónLas mosqueteras
ChirigotaSeguridad 'Los Astillas'



Domingo, 27 de febrero de 2011
Tercera función 20 horas

CuartetoLa creación
AgrupaciónPor arte de magia
ChirigotaOdio la música
ComparsaLa pachamama
ChirigotaCurro García y la crú de cada día
ComparsaLos desvelaos
ChirigotaPa fiesta fiesta la que da esta
AgrupaciónLos hinchaos
ChirigotaLos tontopillos
ComparsaLa esencia