Bueno, bueno, bueno... Ya llega Mariano Ruíz con su chirigota después del annus horribilis y yo siempre tengo muchas ganas de ver qué presenta sobre el escenario. Lo reconozco: soy muy marianoruicista si es que eso existe, que quiere decir que me gusta mucho el trabajo de este autor y todos los años lo espero. Ahora lo anuncia Curro y en breve veremos a estos que 'no se andan con rodeos'.


Vale. El nombre le va al tipo que ni pintado: van de vaqueros muy graciosos que se presentan con la presentación (se me perdone la reiteración) sobre la música de Ennio Morricone para la película de 'El bueno, el feo y el malo'. La cosa promete pero no; se queda en eso y la presentación no pasa de ser una sucesión de chistecillos con los que no me río pero el público sí. Eso sí, una vez más es la chirigota que mejor canta. Lleva el sello ineludible del propio Mariano Ruiz y la sonoridad que consigue no sé si arrancarle o aportarle al repertorio Zacarías Elkhoungui. Hasta una ¿armónica? meten en la presentación, que termina por pasodobles diciendo que 'ellos sólo quieren cantar' y con esa intención 'llegó este vaquero del carnaval'.

Llegan los pasodobles. En el primero Mariano habla de algo tan inherente a él como es él mismo, explicando que cómo podían faltar ellos en la fiesta, por Dios. Y yo, como aficionado, que se lo agradezco una barbaridad. El carnaval sin Mariano es mucho menos carnaval. Ellos reconocen que les pudo la presión después de lo del año pasado pero que siempre cabalgarán con el carnaval 'porque el compás que yo hago lo traigo de tu poblado donde 'el carnaval se vive sin un premio y sin un voto'. Pasodoble algo populista pero, bueno. Por cierto, la música es interesante. Empieza en menores que, hablando de memoria, no sé si será la primera vez que lo hace Mariano. El segundo está dedicado a Paquitina que, según el propio Mariano antes de comenzar, 'es la única que está aquí que vale'. El pasodoble es bonito. Está dedicado a alguien con quien el autor ha compartido 'momentos de gloria' y muchos 'ratitos de llanto por lo que nunca venía'. Por eso, 'hoy que todos reconocen que eres la única cantera' y que 'siempre serás referente de los más grandes que dio esta fiesta' ellos quieren rendirle este homenaje a una 'maestra de coplas sin diploma ni galones' cuya 'esencia la pregonan por todos los rincones'. Como digo, bonito, aunque tiene pinta de haberse dejado muchos puntos en el camino en esta tanda con las dos temáticas escogidas.

Los cuplés son del estilo dilecto y predilecto de Mariano, con un estribillo al tipo. El segundo sí tiene algo de gracia. Hablan de los implantes de silicona y de cómo se ha quedado su prima Chari que 'ahora está hecha una pena: quería ser como Nicole Kidman y se ha quedado en Carmen de Mairena'.

El popurrí empieza alegre, westernero. La primera cuarteta es graciosa. Como el resto del popurrí; la parte más simpática de toda la actuación. La gente se ríe mucho y eso es bueno. Por cierto, mucho doble sentido con el badabadún ese que cantábamos todos en los campamentos de verano (incluso los que íbamos con monjas) . Y así termina el popurrí. Se despide en esta fase previa del concurso una chirigota flojita pero que siempre gusta escuchar. Yo creo que es la chirigota que mejor canta aunque algunos prefieran las chirigotas que no hay quien pueda escuchar; allá cada uno con sus gustos. Eso sí, la veremos en la final porque con la valoración soy muy injusto: cuando digo flojita quiero decir mucho mejor que muchas, lo que pasa es que a Mariano tenemos la obligación moral de exigirle todos los años más. Es como el Real Madrid o el Barcelona; ya no basta que ganen por 1 a 0. Lo siento Mariano, es lo que tiene ser un autor de referencia en la modalidad: que la gente cada año espera (mucho) más de uno.
Original la idea que presenta José Miguel Moreno ‘Milla’: cómicos ácidos, con un puntito de humor negro (y no lo digo porque vayan de negro) e inteligente a ratos y escatológicos a otros. Son humoristas de esos que sabemos que son así por las películas y ahora por el Paramount Comedy. Su taburete, su Zippo, su cigarrillo, su gorrillo y su micro. Y al otro lado, su público. Vienen con música de Elena Pérez (los pasodobles) y Nono Cortés (los cuplés) y la dirección de Juanjo Pascual que por fin consigue que el grupo no haga daño al escucharlo. Una vez hablaba con el Milla de estas y otras cosas en una entrevista y lo está consiguiendo el tío. Verás tú si al final no va a llevar razón y todo. Y yo con estos pelos. Por cierto, antes de entrar en faena, una reflexión sobre la presentación. Muy buena. Bastante. Almería en estado puro y algo muy extraño: sin mutar el acento. ¿Un grupo que habla como habla la gente de mi calle? No me lo puedo creer. ¿Un grupo de aquí, que habla para los de aquí como hablan los de aquí? Si es que son unos rebeldes…


La presentación es como un cuarteto pero multiplicado por 2 o 3 para que te salga el número de componentes que recogen las bases para una chirigota. Todo (o casi todo) hablado, recitado. ‘Hace poco me llamó un tal Nicolás y me dice: tienes que hacer un monólogo en una fiesta de aquí con mucha tradición, donde todo el mundo se disfraza, hay buen rollo, mucho alcohol y muchas tías y digo ¿Halloween? Y dice: no, carnaval. ¿Carnaval? ¿Tengo cara tonto o qué? ¿El carnaval ese no es en Cádiz? A mí me gustan las cosas autóctonas de aquí: ¡Halloween!’ Chupa del frasco, Carrasco. Humor, ironía y Almería juntos. Eso es una chirigota en rápidas lecciones: ‘en Almería hay muchas modas interesantes, como la siesta. Aquí no hay quien se salte una siesta: ¡es delito! El otro día multaron a un colega mío porque iba con la moto por la Rambla a las cuatro de la tarde. ¿A quién se le ocurre? Mira que se lo tengo dicho… Es un rebelde, ¡es un rebelde!’ u otra perla como: ‘en Almería es el único sitio donde se nos ocurre poner Correos en la plaza de la leche’. Decirlo todo sin decir nada y ¿a que ha quedado bien claro?

El grupo canta mejor que el año pasado. Se nota en que este año se pueden escuchar los pasodobles mientras que el año pasado, por ejemplo, era preferible pedirles un libreto. La música es de Elena Pérez. En el primer pasodoble los contratan en Barcelona para un monólogo y allí que van ellos pero resulta que cuando llegan les quieren traducir el monólogo al catalán. Pues nada; ‘lo siento mucho pero tengo una manía y es hablar la lengua de la madre mía. El que quiera oír mis chistes baja y los escucha en Andalucía’. El segundo es un repaso sobre las broncas que tenemos aquí montadas en España, todos peleados contra todos, que si políticos, banqueros, ciudadanos, todos... ‘echándole a la herida sal pero entre tanta enemistad, recelos y rivalidad, apareció la solución. Sí, veinte niñatos nada más (...) Los que nos hicieron olvidar nuestras miserias y unir al pueblo español pegándoles patadas a un balón. Aunque cobren millones por echar un rato, si unen el país me parece barato’. Buen pasodoble a lo que se pudo vivir este verano a raíz de la consecución del campeonato mundial de fútbol.

Los cuplés son simpáticos pero el primero arranca más risas. Sobre música de Nono Cortés el Milla describe en el primero cómo viven, que en su piso no viven más que extranjeros y ‘parece el edificio de la ONU, sólo falta la bandera colgando del ventanal’. Se paran, se encienden un pitillo como todo monologuista que se precie y siguen. Repaso a los estereotipos de las diferentes nacionalidades que cada día más van poblando, viviendo (o sobreviviendo) en Almería. Bueno. En el segundo nos hablan de ‘un colega con un don que es sorprendente; es un artista moderno del arte conceptual’ que lo que come lo transforma su intestino en arte. Regulárcete aunque la gente se ríe. Lo que sí tiene gracia es cuando hacen tipo, tipo, sobre el escenario y, en realidad, no hacen nada. El estribillo es magnífico. Y bien ejecutado con esos tres compases en silencio que le dan mucha fuerza al final:
Dicen que a esta chirigota le falta colorido,
le falta movimiento y que no transmitimos…
Tranquilo que este año, con este tipo, lo conseguimos.

El popurrí empieza con una ayeo y ya está. ‘No esperen que cante más. He cantado los pasodobles y los cuplés porque lo dicen las bases del concurso pero me ha entrado hasta angustia’. Todo recitado van hilando lo que parece un monólogo. Luego miro en el diccionario a ver lo que es un monólogo y pone que es una especie de obra dramática en que habla un solo personaje. ¡Pero si aquí hay un puñado de personajes! Por ejemplo Juanma Fortún en la primera fila, sin el bombo. Ese sí que es un personaje. Y Juanma García Jurado, atrás con el bombo, también es otro personaje. ¿Y Jose Mari Cazorla, qué? A ver si es que ese no es un personaje. Y si no Sergio Quintana… ¿Qué, hay o no hay personajes en esta chirigota? Paro y no sigo. Que sigan ellos, que tienen ganas de hablar. Ganas de hablar y mucho dinero. ‘Ahora os voy a decir una cosilla, pero que no salga de aquí, ¿eh? Este año he sido yo el que le ha pagado a Yunque y copla para que no salga, a ver si acabo con el carnaval poco a poco’. Eso es sacarle partido al tipo y a la actualidad. De categoría.

‘Yo odio todas las melodías, las bandas de todas las cofradías (…) y hasta a los afilaores con su flautilla de pan’. En esta cuarteta van contando cómo odian cualquier atisbo de música. Luego una sucesión de cuartetas más o menos simpáticas y con el 'Como yo te amo' de Manuel Alejandro (y que popularizó la Jurado) parodian ellos su odio por la música: ‘como yo te odio, como yo te odio, convéncete, nadie te odiará, nadie te odiará’ y lo demuestran rompiendo instrumentos sobre el escenario. Buen golpe de efecto, nunca mejor dicho lo de golpe. Y se acaba el popurrí con un pasodoble. Oye, ¡lo que ha gustado esta chirigota! La gente lo demuestra en las butacas y luego mucho comentándolo por ahí. A ver si va a ser este el año de la chirigota que ‘no transmite’. Lo que está claro es que este año lo han hecho. Han vuelto a sorprender como en su primer año pero, esta vez, bien hecho. Chirigotón del 15 pese que a que tú la escuchas y por cuestiones obvias no es la que mejor canta. Ni siquiera es la que más canta.
Toreros de capa caída, que si correr es de cobardes estos son campeones olímpicos. ¿Se acuerdan de la chirigota A las cinco en punto y en barrera? Pues estos son los novios de aquellas puretonas; la viva estampa de aquél torero por el que suspiraban. La presentación suena a chimpum de banda en plaza de tercera. El fuerte de este grupo no está precisamente en cómo suena, en cómo canta. Lo suyo es más de meterse en el tipo y derrochar alegría y simpatía.

En el primer pasodoble comparan el toreo y el mundo del carnaval. El auditorio es 'la mejor plaza en que se puede torear' y las bambalinas la barrera. 'Nuestro paseillo lo hacemos en los pasacalles y las vaquillas las toreamos cantando en los bares' y aunque no pretenden salir a hombros 'acuso las cornadas que me has dado; no me da a mi miedo aquí revolcarme y no me da miedo volver aquí cada febrero aunque me desangre'. Buena letra.

El segundo pasosoble no es lo que parece. O sí. Vete tú a saber por dónde puede salir la valentía de estos toreros que piensan que 'el que se encierra con seis toros está chalado, yo prefiero un toro y seis toreros a mi lado'. En fin, que si les dieran a elegir 'sangre torera, ni Fran Rivera ni tampoco Cayetano, no pido yo tanto para ser feliz. ¡Yo quiero la vida de su hermano Paquirrín!' Pasosoble muy del gusto de este grupo.

El primer cuplé es gracioso. Pillan a la parienta con un mulato y terminan montándose un trío. Él lo hace por salvar su matrimonio, para que no sufra su chiquillo Manolito, 'que ya está sufriendo él por detrás lo que no está escrito'. En el segundo hablan de cuando conocieron a una chavala muy ardiente. Otro año más es encomiable el esfuerzo de cierto sector por corear el estribillo; ponen tanto énfasis que hasta van por delante del grupo. ¡La de novias que traen estos toreros!

El popurrí lo hacen entretenido. Mires adonde mires ves a alguien muy metido en el tipo y esta gente defiende lo que le eches. Pasan a la final aunque este año la cosa está más fría que el año pasado. Está complicado revalidar.


FINAL
El primer pasodoble es un diccionario chirigotero en el que están las palabras 'amistad', 'compás', 'humildad' entre otras pero antes que rival ellos son 'compañeros', lo que dicen desplegando una pancarta en apoyo a Mariano Ruíz. Pasodoble bonito. El segundo es de lo que les 'cuesta' a ellos ligar; no está mal. En el primer cuplé hablan de cómo consiguió adelgazar su 'parienta Manoli que está tremenda'. El segundo cuplé es el de la chavala ardiente, de la primera fase del concurso.

En esta segunda actuación y a la vista de los puntos del jurado, esta chirigota ha dilapidado toda la ventaja que llevaba del primer pase, donde lideraba la modalidad si bien en la final se vienen abajo y finalizan el concurso en tercer puesto.



Fotografías: José Antonio Peralta
Un avión de esos que pasan en verano por la playa anunciando algo suelta su carga sobre el Maestro Padilla y allí que caen estos paracaidistas. La presentación está cantada a su manera y acaba muy chirigotera. 'Muy buenas noches señores, llegaron los volaores'. El tipo es muy simpático (y conseguido).

El primer pasodoble es un piropo bonito y al tipo. Desde su perspectiva hablan de las cosas que han visto lanzándose desde el avión pero que a ellos ni les 'hablen de mezquitas o de la Alhambra' porque desde que aterrizaron en Almería, 'cuando llegué y aterrizé aquí sobre tu suelo me enamoré y te diré que yo ya de aquí no me muevo'. El segundo pasodoble habla de las difertencias entre los que son payasos y los que hacen el payaso. Es bonito, no del todo bien resuelto pero bonito. La música del pasodoble me dicen que es de Gabi Lima; me gusta.

El primer cuplé es para la duquesa de Alba y Alfonso Díez, que forman una pareja inseparable y se van de viaje porque 'la duquesa está loca por meterse un buen viaje'. El cuplé es bueno. En el segundo dicen que les da morbo su vecina.

La cosa repunta en un popurrí gracioso y aplaudido. Cuentan que antes de que los pariera su madre ellos ya volaban. Buen popurrí con golpe/caída de un componente incluída. Esta visto que caerse o pegarle a otro hace mucha gracia así que no lo descarten los autores en el futuro y cuando vean que la gente está dando cabezadas en su butaca, que se tire un tenor al suelo que eso siempre hace gracia. De todos modos a esta gente el golpe no le ha hecho falta porque han defendido un repertorio digno de pasar a la final. Aunque, claro, decirlo ahora que se sabe que han pasado es muy fácil. Enhorabuena por su primera final.



FINAL
Repiten el primer pasodoble de la semifinal, el de las cosas que habían visto en sus vuelos pero que nunca iban a cambiar por Almería y el segundo es un pasodoble 'bonico' al pito de caña, que para ellos es 'más que un compañero' y es 'la fantasía del carnaval, derrochas arte por donde vas'. Es bonito cómo acaba. En los cuplés repiten el de la duquesa de Alba. El segundo es para los personajes de Gran Hermano. A mi lado se ríe uno. Y llega el popurrí, que es el plato fuerte de esta agrupación que se lleva su primer premio en su primera final en la modalidad. Esto es llegar y besar el santo. ¡enhorabuena!

Fotografías: José Antonio Peralta
Chirigota de poca vergüenza por no decir ninguna que este año vienen de andaluces por el mundo, flamencas de cintura para abajo y para arriba cada una con lo suyo: una esquimal, una musulmana, una mejicana, una norteamericana, una rusa y no sé cuántas nacionalidades más que las fronteras han cambiado mucho de cuando yo estaba en la E.G.B. En la presentación van haciendo eso, presentarse con músicas identificativas y alusivas a cada una.

Qué nerviosas están, dicen, en el primer pasodoble. Es un homenaje a los distintas modalidades con denuncia final pidiendo unión y dando un aplauso a los 'carnavaleros' que se lo merecen. Más tópico que el carro de Manolo Escobar. El segundo es algo mejor. Hablan de ellas mismas como pretexto para recorrer mundo y terminar diciendo que 'aunque he dormido en tantas ciudades mis sueños sólo pasean por tus calles'.

El primer cuplé es sobre un estudio que le han hecho al grupo 'sobre su comportamiento sexual' y les acaban de dar los resultados. El segundo es otro estudio pero este realizado por ellas mismas entre su familia para conocer cuál es el mejor afrodisiaco terminando con un remedio casero. El estribillo es genial (es muy cutre pero genial): yo soy andaluz porque no ando a pilas. El popurrí le hace gracia al público y el grupo pasa a la final. Enhorabuena.

Fotografía: José Antonio Peralta
Menos los pantalones, aquí todo es verde: el nombre de la chirigota, las chaquetas, el nombre del bar y hasta ellos. Son algo bordes y les gustaría tener treinta años; además quisieran ser 'como el niño aquel en los brazos de su mamá' y se ponen a pensar 'qué no daría yo también por una buena mamá'. Por si no lo han deducido ya, van de viejos verdes, un tipo complicado que no me gustaría sacar en la vida pero a ver cómo lo resuelve esta gente; al final hablaremos.

El primer pasodoble narra su día a día en la residencia de manera engañosa; que parece que todo van a ser risas y cachondeo con las enfermeras pero la cosa se pone seria y la letra cambia como cambia el viento y termina siendo una amrga denuncia de tantos mayores 'olvidados' en residencias. Buen pasodoble. El segundo, por su parte, habla del terremoto de Haití y de cómo volvemos la cabeza cuando salen imágenes duras en los telediarios, cuando 'eso no es ser humanitarios porque luego predicamos dándonos golpes de pe pecho que somos solidarios'.

En el primer cuplé dicen que 'me entró un nosequé y un queseyó, ay, que yo qué sé, un día que me dijo hola mi vecina'. Se tiraron hacia ella que empezó a pegarle y lo ató a una farola. Cuando llamaron al alcalde para solucionarlo les dijo que no había problema y les hizo una rotonda y lo dejaron como monumento. En el segundo es para Belén Esteban, su operación y una sugerencia para su ciriujano. El estribillo me gusta mucho; es muy simpático:

Yo padezco de almorranas y en los pies tengo juanetes,
también el colesterol me sube un poquito a veces,
el azúcar por las nubes y la prostata fatal.
Quitando esas cuatro cosas yo me encuentro hecho un chaval.

El popurrí es de cuando hicieron un viaje en autobús así que todo es una sucesión de cuartetas protagonizadas por hombres y mujeres (y viceversa) de una media de 70 años. Que si el conductor, que si las necesidades de los viajeros, que si el buffet libre hasta que por fin llegaron al hotel y así todo el rato, una tras otra. Chirigota con sello de la casa. Enrique Gómez pasa otro año más con buena nota la cita y se mete en la Final con una chirigota simpática y bien cantada. Decía al principio que me daba mucho miedo la idea porque me parece complicado pero respiro con alivio al finalizar un repertorio que se ha mantenido dentro de los cauces de la corrección. Algunas borderías pero el tipo y las fechas (estamos en Carnaval, al fin y al cabo) las toleran.
Una gran televisión con su gitana y su toro encima (que si no no es televisión ni es nada) y ellos dentro que parece una tertulia del corazón con tanta gente. Hay periodistas de todos los tipos: deportivos, corazón, informativos... Que cantan la presentación con la música de 'Las noches de bohemia' pero con letra de José Miguel Moreno. El Milla firma todo el repertorio de este grupo desde que comenzara el año pasado cuando decidió dejar de escribir para comparsas. Vienen, como digo, de periodistas que, por cierto, no hay nadie en el gremio 'que dé más primicias que este que está aquí' que por vender 'vende hasta a su niño'.

Los pasodobles son interesantes e inseparables. El primero habla de lo buena, bonita y barata que es España, 'la octava maravilla aunque se quejen cuatro parados'. Supongo que el elogio a Garzón será como todo lo que le precede, pura ironía o, por aquello de seguir copiando presentaciones, que se han traído el tópico de la de Los Yesterday. El segundo es el mismo pasodoble pero como más pegado al terreno. Más realista. Sin ironía, vamos, menos lo de Garzón que en este segundo pasodoble lo siguen defendiendo. Salvo ese error de apreciación -que nos afloran aquí las dos Españas- entre el autor y el que suscribe pasamos a los cuplés.

En el cuplé, que sigue la línea del año pasado con 'Espejo público', hacen creer a la gente que están asistiendo a un espectáculo en 3D con unas gafas que repartieron al entrar y que crearon mucha expectación. El segundo es sobre el sonido tan real que se escucha ahora en televisión.

El popurrí es simpático y confirma que el grupo va a más. Y mejor cantado que el año pasado, aunque eso no era difícil. ¿Lo positivo? Una chirigota combativa e inconformista, un autor ácido y mucha gente joven (todos menos Andrés Montes) que hacen mirar el futuro con optimismo. Pero ese futuro pasa más allá de la final del próximo sábado a la que ya se sabe que no han pasado. De todos modos, como quedar bien no cuesta dinero, vamos a intentarlo aunque la mentira tiene las patas muy cortas. Yo por mi les hubiera dado el primer premio pero es que el jurado... Lo dicho, un grupo que le hace falta al concurso; que tiene toda la pinta de que nunca va a sonar bien (más que nada porque eso a ellos ni les preocupa) pero que viene con verdades como las del barquero o, por lo menos, que viene convencido de lo que defiende.

Fotogrfías: José Antonio Peralta
Se presentan con la música de la presentación de Los trasnochadores que hasta les pega y todo. Van de cazafantasmas y se ve que los cazafantasmas de la plaza de Pavía son diferentes a los de las películas porque a mi estos me gustan más. Más que nada porque estos cazan fantasmas de los de verdad y no de los de efectos especiales. Los manda FEALCA para ver si hay fantasmas en el auditorio y vaya que si los hay. Yo el primero pero menos mal que no me han visto. Por ahora su único objetivo son esos ‘artistas, tirititrí, con sus bufandillas, tirititrán’ que estos días inundan el nivel A y desde aquí arriba, el proscenio del nivel B yo los veo pasar. No apunta malas maneras este experimento en forma de chirigota que se ha sacado de la manga Setrafín Fernández y que empieza simpático.

Pasodobles en 4/4 muy bonitos. En el primero argumenta el autor su paso a esta modalidad aunque abusando de los tópicos de siempre: febrero es más que serpentinas. Pero pese a deslices de este tipo, hay partes muy bonitas en una letra que defiende disfrutar de la fiesta sean chirigotas o comparsas y ‘me da igual que me critiquen. Aunque hable entre fantasmas mi grupo no se irá a pique’. Elogiable, por cierto, el esfuerzo de salir sólo con una guitarra. El segundo pasodoble no te lo esperas. Va de la crisis y de que no encuentran trabajo. No tienen ni para un sobao, que mira que están ricos, y la carrera no les servirá de nada. Parece una crítica ácida, triste, desgarrada y tópica de la situación actual pero con un giro final inesperado y es que ellos van a arreglar la crisis repartiendo sobaos que lanzan al patio de butacas. Pasodoble simpático con final interactivo.

En el tiempo que dura el primer cuplé escuchan unos sonidos muy extraños en su casa, como muelles o algo así dicen, y van de habitación en habitación mirando a ver de dónde vienen. Lo que pasa es que los van echando de cada habitación en la que entran; los padres dicen que están jugando al tute y la hermana con el novio al póquer así que al final ellos se van a jugar un solitario. Tema recurrente pero bien tratado. En el segundo le hablan a su hijo y le dicen que la cosa está de tal manera que como se le caiga otro diente se va a molestar el ratoncito Pérez. Fíjate tú si estará mal la cosa que el niño se tragó una moneda y se estaba ahogando así que ‘camino al hospital se me ocurre una gran idea y me ha salvado de los problemillas que yo venía arrastrando: en vez de en el hospital he ingresado a mi hijo en el banco’. Buen cuplé y estribillo de gusto doméstico: en el primero sale Yustin, el tío que más montajes de carnaval cuelga en el Tuenti y en el segundo una chavala que baila y todo.

El popurrí parece corto pero sólo lo parece porque a los cinco minutos empiezan a despedirse; pero se tiran despidiéndose varios minutos y así el popurrí termina durando lo que duran todos los popurrís: mucho. Una cuarteta, por cierto, reproduce parte del monólogo de El Marchoso en Nacimos pa sufrí que no sé si es un homenaje o una coincidencia. El caso es que este año a la gente le ha dado por venir con cicatrices, que si de Kansas city o de Apendicitis. Lo significativo es que pese a las cosas simpáticas que ha dicho el grupo la gente se ríe con uno que se pilla ‘la picha con la puerta’. Desde luego, mira que nos hacen gracia las desgracias ajenas y las rimas con Bezoya.

Una chirigota que no estará en la final y si lo está, pues eso que se llevan. Pese a ello ojalá vuelvan el año que viene. Se lo pasan ellos mejor que el público y aunque no está claro cuál es el orden de prioridades, al menos la mitad de las partes implicadas ha disfrutado. Dicho esto no me queda más que celebrar el nacimiento de una chirigota auténtica, de esas de poco disfraz porque no necesitan más ¡y dos coloretes! No creo que la veamos más este año en el concurso pero pongo velas en el altar de Momo para que el año que viene vuelvan.
Abre el concurso un grupo de esos al que este tipo de cosas no le importan; que convierten en un espectáculo cualquier actuación y que se meten en el tipo como pocos. Con estos ingredientes la diversión está asegurada y poco importa —o importa menos— los fantasmas de abrir el concurso. El año pasado fueron Pepito 2000. Semos unos mákinas y este año son unos bárbaros que entran al ataque, a la guerra con todo lo necesario porque su madre les ha preparado la mochila 'con todo lo necesario': protector solar, repelente para mosquitos, desodorante y si acaso hay algo que se les puede olvidar es la espalda. Pero que nadie se preocupe que no van a atacar porque mira la hora que es y se tienen que ir al gimnasio. Ellos vienen para ser amigos del público al que amenazan con borrarlo de su Tuenti si no los aceptan.

Así se presentan recién llegados a la playa del Palmeral estos bárbaros avikingados o unos vikingos muy bárbaros muy metrosexuales ellos, eso sí. Con una melena rubia así, para entendernos, que se parecen la alcaldesa de Cádiz como si se hubiera hartado de proteínas en polvo, suero proteínico y creatina. Detalles muy chirigoteros en el tipo; los pezones de estos fornidos torsos son chapas personalizadas y el ‘taparrabos’ que llevan a lo comic de Conan está fabricado con cedés. Para no pasar frío aunque vengan de las gélidas tierras de Thor llevan sobre los hombros una capelina de tela de pelo en diferentes colores y una faldita (no llega a falda) de sky además de su imprescindible toque de modernidad alternativa con su palestino (o bufanda otros) de diferentes colores.

Metrosexuales, como decimos, muy metidos en el tipo que representa como pocos una acertada combinación de lo mejor del carnaval antiguo y el moderno; continúa con la dirección de Alex Hernández que ha conseguido afinar mejor al grupo que el año pasado sin abandonar la esencia sonora de la agrupación. Vamos, que permanecen fieles a su estilo mejorándolo un poquito cada año.

Regresa Fran Sánchez a la primera fila y con él todo su repertorio de desparpajo; da igual lo que le eches, que si niña del Exorcista, príncipe o cateto o, como este año, bárbaro amanerado. Pocos cambios que hacen pensar con optimismo en la consolidación de este grupo tras la renovación que supuso el año pasado. Se mantiene el grupo de los Pepito 2000.

En el primer pasodoble cuentan un problema que tienen y que es muy difícil de contar y que a todo buen metrosexual le traen de cabeza: los pelos de lo que rima con garrulo. Un pasodoble malsonante pero, si acaso, simpático para la calle que sorprenden con golpes de efecto habituales de los repertorios de esta chirigota pero que no por ello dejan de sorprender y agradar al público; si el año de ‘Estoy hecho un burro’ se sacaban a la señora esposa del pollo (vulgo gallina con doble intención) de los pantalones este año se depilan en público sin anestesia ni aftershave y se sacan una mata de pelo que ya la quisiera mi tío José Luis, que se quedó calvo muy joven.

Para los amantes de un tipo de música determinado, eso sí, la del pasodoble puede parecer que flaquea un poco respecto al año pasado. Para lo bueno y para lo malo se notó entonces la autoría de Manolo Barrios; para lo bueno porque eso es un sello de calidad y para lo malo porque esa música a Gádor le pega lo mismo que a estos bárbaros una axila sin depilar, o sea, nada. Así que este año la música vuelve a ser ‘su’ música también para lo bueno y para lo malo; para lo bueno porque el grupo gana en autenticidad y para lo malo porque escribir como hace veinte años se hace duro para el que escucha. Así que pese a que flaquea la música de los pasodobles en letras se mantiene el nivel siempre simpático y algo procaz de esta agrupación.

En el segundo describen la utilidad del escudo que aunque no lo hayamos descrito antes, lo llevan; es un escudo redondo que la verdad es que los protege de poco pero ellos lo llevan. Una letra bonita y con muchos guiños como la posibilidad de marcar un repertorio con los nudillos sobre el mismo. Pero si hay un escudo que ellos defiendan es el de la Unión deportiva Almería. Un pasodoble bonito y muy aplaudido que termina con ellos desplegando una bandera sobre el escenario.

En el primer cuplé hablan de la ropa, del verano y de que se les va la vista de escote en escote porque están salidos de más pero se esperan relajar afilando la espada. En fin. En el segundo hablan de Belén Esteban y el tuneo que se ha dado en esa cara que antes parecía la de un boxeador pero aunque la mona se vista de seda, ella sigue siendo una verdulera. Mejor.

En los cuplés se ‘desata’ el grupo dando rienda suelta a la procacidad anunciada en la presentación. Sortea una peligrosa línea; juegan al borde del abismo de la ordinariez mejor o peor resuelta pero, afortunadamente se mantienen a este lado de la finura pese a alguna que otra rima. El estribillo les sirve para jugar con el nombre de la chirigota; se sacan un metro y miden hasta la rodilla; un metro justo. ¡Eso sí que es una barbaridad! Ahora entiendo lo que es un metro sexual. Lo que viene a aprender uno a la vejez.

En el popurrí los mandaron a un internado y allí aprendieron 'francés'. Destacaban en matemáticas y un sinfín de materias monotemáticas con las que su padre terminó por darse cuenta de que ellos eran lo que viene siendo siete letras como siete días tiene la semana. El popurrí es una sucesión de sketch; dos cuartetas muy simpáticas son las que protagonizan dentro de un barco que sacan y en el que reman; la ambigüedad del tipo les permite hacer chistes jugando al despiste: unas veces parecen que van a protagonizar la próxima portada de la revista Zero y a la otra son muy machos aunque no renuncian a sus cuidados y sus cremitas. De todos modos yo creo que ganan los cromosomas Y y les termina venciendo ese lado sensible y afeminado que todos llevamos dentro (unos más adentro que otros). Aunque dentro, lo que se dice dentro, esta gente quisiera tener otra cosa. Qué barbaridad... ¡Qué locas!

Grupo para la final. Seguro que lo escucharemos una vez más; ellos se lo volverán a pasar en grande y fijo que los demás también. Contagian la alegría con la que se suben al escenario.

Fotografías: José Antonio Peralta
Se presenta una de las chirigotas más esperadas del concurso. El año pasado fueron Loco quería era venir e iban de locos pero este año son Los 'más' payasos del carnaval y no van de payasos. O sí: van del Ronald McDonald que hay en el Paseo frente a la laza de la leche. La sonrisa la traen puesta, o dibujada, o maquillada. Todo lo demás entra por los ojos. Menos Mariano Ruíz que entra en una moto. Se quedó ‘tirado’ en la gasolinera de Trino y menos mal que uno que pasaba por allí lo acercó al Maestro Padilla. Para los que tengan memoria histórica, ¿es la primera moto que pisa las tablas del auditorio? Pregunta de Trivial carnavalesco que vale un quesito.

En la presentación ya me enamora esta chirigota; es sensacional; graciosa, bien cantada y mejor defendida. La mejor que le recuerdo a este autor. Y el tipo un acierto en la elección y en la representación. Sorprende la rapidez de su comida rápida, que incluye un McRoyal que si te lo comes, te crece la pierna. Risas y complicidades con el público que aplaude mucho las ocurrencias de Mariano este año, que viene más 'simpático' que otros años.

El primer pasodoble es un piropo precioso a Almería; abro comillas, signos de admiración, de exclamación y de lo que haga falta para escribir lo siguiente: es la primera vez que me da la impresión que Mariano le escribe a Almería. Pese a letras preciosas como el año de ‘Qué mala uva’ se percibe en este pasodoble una sensibilidad, un pellizco de autenticidad que lo convierte en uno de los mejores piropos que he escuchado. La Almería intramuros, la que apenas sobrepasaba la linde histórica del Paseo está contenida en un itinerario histórico artístico y hasta social en forma de pasodoble que firma Mariano Ruíz con letras de oro. La Catedral, la Chanca, la calle Real o el Hospital Real de Santa María Magdalena servidos en un plato de alta cocina.

El segundo pasodoble, en cambio, me pone triste. Está bien llevado y bien tratado pero es algo contradictorio. Dicen que ‘sería bonito hacerle letra a algo importante’ pero que en el concurso no se hace eso por criticar a los demás y al final ellos terminan subiéndose a ese carro. Y me pone triste porque con la de cosas que hay que denunciar y cosas de verdad ‘importantes’ a las que cantarle, que te critiquen otros no deja de ser anecdótico. Mariano defiende en esta letra porqué va a Cádiz y le afloran los años fuera de la final, los cajonazos frente a los premios de otros pero, además de caer en algunos tópicos como invitar a los que le critican a subirse a un escenario para hacerlo —que está más visto que Nicolás en la primera fila— desaprovecha un pasodoble para lo que realmente importa.

En cierta ocasión le escuché a un autor que los políticos nos meten en el auditorio a pelearnos entre nosotros por cuatro duros y una más que dudosa honra de ganador y mientras nos matamos entre nosotros, a ellos se les deja en paz. ¡Y qué verdad tenía! Por eso me apena que Mariano —precisamente él, con lo combativo que siempre ha sido— haya caído en el juego y haya desaprovechado la ocasión para escribir y cantarle a cosas realmente importantes

El primer cuplé es borde como pocos; me encanta. Cuentan que tras llegar a Almería tras su paso por el Falla se pensaban que estaba todo el mundo afónico porque les abrazaban pero se callaban. Es curioso que ‘yo aquí no le gusto a nadie pero a ver quién tiene cojones de ver una butaca vacía’. Cierto. El segundo, por su parte, va dedicado a El Ejido, pero lo de Enciso es sólo simpático pretexto. ‘el alcalde que tenía El Ejido ha elegido llevarse el dinero’. La verdadera cuestión de fondo del cuplé es que se ve que está de moda llevarse algo y ellos aquí no trincan ‘ni siquiera un 4º’ así que animan a los que están investigando a Enciso a que se vengan también a investigar al concurso para saber porqué los premios se los llevan siempre los mismos.

Un buen popurrí; escribir las crónicas este año sobre la marcha me lleva a hacerlo como quitándose el salitre una tarde de playa. La ducha, en casa, vendrá más tarde. Ahora toca opinar a flor de piel así que las críticas son más subjetivas con todo lo que ello implica: de primeras me gustan cosas que no resistirían una segunda audición y al revés. Se me estarán pasando tantas que estoy hasta preocupado. Los que sí pasan por su hamburguesería es la gente importante: ¡hasta la Manola! La última cuarteta, por su parte, es de esas que dan pellizco a los de mi generación. La canción de Willy Fog convertida en un pasodoble que les sirve a estos payasos para despedirse. Este año la chirigota de Mariano suena a final y como decían ellos un año que aquí hay que mojarse ahí que voy yo: esto huele a premio.



Fotografías: José Antonio Peralta


Chirigota que llega desde Berja. El año pasado venían de magos con No doy una pero siempre cae alguna y en esta ocasión se presentan de panaderos albinos con la dirección de Sergio Ramos Rodríguez. Es notable la mejoría de este grupo respecto a años anteriores lo que hace interesante seguirlo. Ha ganado en afinación y lleva un repertorio al tipo digno de reconocimiento.


Estos panaderos albinos nos cuentan su historia en la presentación. Resulta que 'hace bastante tiempo que mi abuela me contó que mi padre de joven su panadería montó' y allí parece ser que fueron concebidos ellos 'y yo no sé si fuera por el blanco del color, la sal, la levadura o hasta el agua, ¿qué se yo?, el polvo de la harina con su color blanquecino' pero el caso es que 'de allí salió un chiquillo la mar de guapo y albino' que viene al Carnaval 'con la furgoneta dispuesto para repartir' y 'para intentar hacerte reír'. No te ríes (no me río) con ellos pero el tiempo que están en el escenario al menos los ves con una sonrisa.

Por cierto, llama poderosamente la atención que desde el inicio de la presentación al final del popurrí transcurren poco más de 17 minutos. Actuación exprés que confirma lo de ¿y para qué más? El grupo ha sabido interpretarlo y con ayuda de Gabriel Lima Trechera han firmado un repertorio breve, conciso con pasodobles de poco más de un minuto y cuplés por el estilo.


El primer pasodoble va dedicado a los que amparados por la oscuridad se dedican a reventar algunas actuaciones y a los que, al parecer, este grupo ha sufrido otros años. A ellos se dirigen en una letra que decrece en interés hasta terminar de manera muy obvia. Pese a ello, un pasodoble digno y que ellos han considerado necesario. 'Hola que tal, buenas noches, se presenta aquí el cateto' que se presenta 'pa servir de cachondeo de unos cuantos que allí arribita escondidos, son los dueños del teatro'. Las vergüenzas del concurso al desnudo. 'De nuevo aquí otro año para que, en la oscuridad, me puedas insultar y tú puedas quedar de gracioso y valiente'. La música es de Gabi Lima.

Descargar el segundo pasodoble

El segundo pasodoble es gracioso. Pocos grupos hay en Almería que a los pasodobles le saquen punta y aprovechen para decir lo que no es, hacer ver lo que no es y hacer creer lo que tampoco. Y es que se lo dedican 'a quien dedicó sus años' y que 'conmigo ha compartido tantos buenos y malos ratos'. Ese con quien 'compartiremos unidos nuestros cuerpos como niños todos los días de mi vida'; ese es 'mi fiel compañero, al que le digo te quiero. No me importa lo que digan'. De ese amigo del que siempre recordarán 'aquellas noches que tu a mi me abrazabas' y que 'siempre has estado ahí, al ladito de mi, sin dejar de sufrir, todas las noches en vela'. Su sofá, vamos.


La tanda de cuplés con uno que no me hace gracia y otro que sí. En el primero dicen que quieren 'mucho a mi Juani porque la tía es impresionante y porque la hija de puta es así de grande'. El segundo cuplé es simpático. Me gusta. Va dedicado al alcalde al que a ellos les gustaría 'poder cantarle un cuplecito muy bueno sin insultarle', sin 'parecer un grosero y ni tampoco ser chaquetero'. Para ello 'hay que buscar que sea divertido, sin palabrotas y doble sentido' y han de 'cantarlo con buen humor y como un experto; con ironía y mucho acierto' para que no se note 'que yo estoy aquí cagándome en todos sus muertos'. El estribillo no me gusta; zafio.


El popurrí comienza contándonos 'cuántos cruasanes tengo yo en mi tienda. Llenos están de chocolate y crema y de yema, tocino de cielo... Bendito el que viene a mi tienda a comprar' y siguen contando que cuando nacieron ellos eran 'chato, cojo y bizco... y dijo su madre ¿dónde tienes tú la garantía?' El popurrí es una sucesión de pamplinas, algunas cargadas de doble sentido, que una parte de la platea ríe. Y se empiezan a despedir con un pasodoble 'pues tengo que currar porque si yo hoy no curro ¿como van ustedes a comer hoy pan? Y no me digan quédate y no me digan venga ya, que un bocadillo de pan Bimbo no sabe igual' y, además, '¿si no en la carne con tomate cómo vas a mojar?' Así se despiden estos panaderos albinos que se pasan 'las horas haciendo masa en carnaval (...) amasando cositas que cantar'. Bonito piropo a Almería desde el tipo; 'caramelos en tus murallas siempre habrá, chocolate en tus puertecitas, será mi tocinito tu cielo, que así medias lunas en tus noches siempre habrá y que nunca se nos olvide echar azuquita pa tu carnaval'.

Chirigota que no supera el corte del jurado pero que en líneas generales me ha gustado. Hecha la rima, pienso que ese es el camino. Aunque quizá convenga definir el estilo. ¿Pasodobles serios o graciosos? El año que viene sabremos la respuesta. Estaremos esperando.
A revalidar el primer premio viene esta chirigota de Roquetas y lo consigue. Escribo esta crítica sabiendo que han ganado (y por cuánto). El año pasado fueron Los Rumbiking; éste, con un nombre de esos obvios una vez que lo ves pero que antes ni te imaginas qué puede ser, se presentan estos párrocos y su Obispo, aunque digan que es el Papa.

Grupo simpático que lo da todo sobre el escenario. Contagian alegría al público con grandes presencias; Juan Andrés Pomares El Vicario como el Papa aunque vista de obispo (graciosa terna clerical), Manuel Magán El Lolo, Antonio Gonzálvez o Juanma López Salazar que, por cierto, regresa a la fiesta.


La presentación se estructura en base a música de Miguel Ríos, primero con la música del Himno de la Alegría que popularizara sobre la Oda a la Alegría de la novena de Beethoven y luego su Bienvenidos reinterpretado con 'bien beben vino'. Y es que 'mira si bebemos vino, si liamos tal follón, que las misas ya no son misas: son botellones'. Hacen gracia sus ocurrencias, como cuando al enumerar a los santos de su parroquia dicen: 'este es san Juan, aquel san Fernando y este que es muy perro san Bernardo, aquí san Blas, allí santa Escarlata, luego San José y más pallá Cabo de Gata'. Y así se presentan estos curas que 'beben... y vuelven a beber, los curas don simones ya están aquí otra vez'.


El primero de los pasodobles está dedicado a los integrantes de la comparsa El taller del hechicero que, por cuestión de edad, no pueden participar ni en infantiles ni en adultos y que en la final dieron una 'lección de humildad a todo el que se la da de artista' puesto que cantaron fuera de concurso mientras el jurado deliberaba.

Bonito cuando dicen lo de que salen 'con cara risueña que esto no es ninguna guerra' y que 'los dirigen tres maestros que hacen funcionar la imprenta y le dan la melodía'. Estos curas se ponen 'en pie ante vosotros, Taller del hechicero' y 'que no te importe qué digan los premios' porque 'siempre estaréis a otro nivel'.


El segundo pasodoble dice mucho más de lo que parece. Tratando de manera graciosa la escasa presencia de fieles en su parroquia y lo fácilmente que se duermen los que van, nos cuentan la historia de Beatriz, 'una mujer que perdió a su Bernardo y el otro día vino para enterrarlo' y que cuando ellos dijeron 'descanse en paz nuestro amigo Bernardo' alguien dijo desde el último banco: '¡si alguien descansa en la iglesia es Beatriz!'. La música es de Ricardo García.


En el primer cuplé cuentan las confesiones de algunos jóvenes y lo que hacen con sus novias en los coches. En el segundo sí me parece gracioso. Nueva confesión pero esta vez de 'una chavalita con malas pintas y las rodillas destrozadas' que 'para mi que es de las que se arrodillan pero no precisamente para confesar'. Y era tanto su furor que 'padre, no sé que me ha pasado que hasta al monaguillo me he tirado' así que 'póngale usted precio a mi pecado'. Ellos se lo pensaron 'un momento y le dije al oído: toma treinta euros y me haces lo mismo que al monaguillo'.

El estribillo es bueno:
No entiendo a don Carlos porque es muy testarudo,
no entiendo a don Pedro porque es tar-tar-tar-ta-mu-do
No puedo con don Paco, no puedo con don Ramón...
Al único que trago es a mi amigo Don Simón.


En el popurrí hacen el esfuerzo de levantarse pese a la resaca 'porque anoche me hinché de beber cubalibres y hoy ya llevo cuatro gaseosas del Tigre' pero ellos van porque 'aunque no tenga gana (...) hoy yo caso a mi prima Rosana'. Además ellos hacen 'el esfuerzo por fe cristiana' pero, sobre todo, 'por los dos metros veinte que mide Rosana'. ¡Cómo será su prima Rosana! que 'viene muy guapa y coqueta pero en el coche no coge y viene en furgoneta'.

El novio, por su parte, llega tarde 'todo trajeado en un vespino negro y detrás, sentada de lado, la madrina'. Se ve que se le rompió el coche y se ha tenido que venir en la moto pero Rosana no atiende a explicaciones y le mete prisa a Manolo 'que los nervios me dan hambre... Tú lo que estás es frita por llegar al restaurante'.

La sexta cuarteta es con música de la chirigota Los que te pinchan donde más te duele. Cuentan cuando se fueron a comer al restaurante, 'un lujoso restaurante de esos que ponen mucho plato para después, una chispa de paté que te quedas muerto de hambre mientras Rosana se está comiendo una pileta llenas de patas de cerdo'.

Cuando se acaba la cena y empieza la baile 'qué marcha tenían todas las viejas de la tercera edad (...) aunque en urgencoas el lunes a las siete están. Son las primeras en abrir el baile y mezclan los pasodobles con el breakdance'. Y así se va calentando el ambiente con todo el mundo contento que 'el que más y el que menos llevaba dos litros de Gin tonic metidos en el cuerpo'. El popurrí sigue contando las venturas y desventuras de estos curas en su noche de fiesta. Cuentan desde un control de la Guardia Civil hasta cómo me conocieron, y eso que yo lo quería mantener en secreto. Lo hacen con la música de La copa de la vida, de Ricky Martín:

La barra libre... La barra libre... La barra libre...
Las copas caen de dos en dos
de cubalibres de Don Simón.
Entré en la pista y ya noté
que era mi noche, ¡venga, lánzate!
Alli en la esquina hay un peazo rubia ¡Ay!
Le daba un parecido a Marta Sánchez.
Algo velluda es, pero de cuerpo bien
y no me lo pensé y me lancé para ella...
Tú y yo... Alé, alé, alé...
No, no, no... Déjate
Le di dos besos, yo soy don Simón
Ella me dio la mano: yo soy José Ramón.

El popurrí termina con Serrat al compás del 4/4 y más allá de algunos intentos forzados por los propios seguidores de este grupo desde las butacas, me parece un buen popurrí. Me gusta más allá de que no me haga mucha gracia; es digno de elogio el esfuerzo de trazar las peripecias de estos curas a lo largo de todo el repertorio. Lo hemos dicho ya muchas veces en este blog por lo que es justo reconocérselo al que se esfuerza en conseguirlo.

Aunque suene igual, estos no tienen nada que ver con el Watergate. Estos son unos nadadores con algo de pluma que asisten a 'los primeros water gays de invierno de la historia'. Son la murga de los Bisbales que el año pasado vinieron como aquellas puretonas de A las cinco en punto y en barrera y que este año van a pasar frío en la calle.

Llegan con música de Juan Antonio Burgar Cumbre y un grupo que permanece inalterable (e inalterado). Eso sí, regresa Juan Bisbal Carrillo, que es muy comentado y celebrado entre los aficionados.


Se presentan a los sones del Himno nacional para recibir a una reina de España que es medio prima de la Duquesa de Alba y se desmaya al enterarse de que todos son gays. Y, claro, a ver con este 'ataque de nervios cómo compito yo ahora'. Aparecen con un albornoz que a mitad de la presentación se quitan. 'Mira qué tipito tengo, mira nuestros cuerpos' que 'llegó el gran momento, vamos a entrenar que aquí no valen los cuentos'. Pero 'no se piensen que soy mariquita porque tenga más pluma que un corral de gallinas y si no te lo crees llama a tu hermana verás cómo se aclara cuando vea mi plumón'.


El primer pasodoble está dedicado al nacimiento de 'su' hija. 'Ya tienes vida, ya por fin veo tu cara, tu sonrisita y tus ganas de vivir. Ya tienes vida y se lo digo a los vientos. Tuve suerte también pues viniste a nacer justo en febrero' para llenar el mundo 'de poesía'.

Ella será 'mi fantasía, mi tesoro del alma, mi tesoro de verdad', a la que se llevarán 'a pasear. Te voy a llevar por tu tierra Almería. Ven que hoy es Carnaval, te pongo un disfraz y dos coloretes, mi vida'. Es bonito el pasodoble y al final resulta que esa 'hija' es su propia murga. 'Es por ti, mi cielo, es por ti mi murga, que he parido por febrero'.


El segundo pasodoble es una crítica contundente al Presidente del Gobierno. Reproduzco íntegro

Desde pequeño me enseñaron en mi casa que las ideas se deben de respetar
que si nacemos de una madre no tenemos porqué pensar igual.
Que existe libertad de pensamiento y que unos gustos, preferencias y valores
da igual el nombre que le pongan y sus siglas sólo importan las palabras.
Palabras que se fueron para algunos como el viento
y que se ha traicionado a sí mismo con el tiempo
perdiendo los valores, compromiso y dignidad.
Qué queda ZP del PSOE aquel que apoyaba al obrero
por el que yo voté, por el que luché y ahora me da hasta miedo.
No me daría igual tener a esta España a punto de reventar
la gente pará, la crisis mundial y usted ni se entera, Zapatero.
Ya no creo en ; vote a quien vote soy un pobre carajote
que confiaba en su palabra y ahora dudo cuando habla (bis)


Llegamos a la tanda de cuplés. El primero es simpático. Está dedicado a su vecino que 'tiene un ordenador que te hace de todo.' Pero de todo, todo. Y este vecino suyo lo cuida y lo mima que 'hasta lo tiene en el salón. Lo tiene que es un primor y hasta por las noches le da un besito' pero ellos se preguntan de qué le sirve este ordenador que 'te avisa del grifo, de las persianas y hasta del tiempo pero no te avisa de que tu mujer te pone los cuernos'.

El segundo es para la Duquesa de Alba que 'se nos casa con sus pellejos con un tío más joven que está loquito por sus consejos' y al que le da igual que su duquesa arrastre las perlas'. No me hace gracia. El estribillo sí.
Si no sabes nadar a ti yo te enseño
verás que es muy fácil y que mi método es muy moderno:
un brazo pa arriba, brazo pa abajo cabeza recta y culo pa afuera...
A nadar no sé pero, por la pose, tú también eres de la otra acera.


El popurrí dura más de 13 minutos con algunas caídas simpáticas (como la de los bomberos o la del agua que está helada) y las habituales cuartetas politizadas (aparece el alcalde de Gádor en una y Mariano Rajoy en otra) de este grupo. Y, este año, una categoría intermedia entre simpática y política con la música de Cobarde, de Bustamante, en la que reivindican contra todo pronóstico, que quieren salir elegidos presidentes de su comunidad de vecinos.

El grupo defiende bien todo el repertorio. Hay experiencia y tablas sobre las tablas y así se despiden estos nadadores entre aplausos. Es un grupo y un estilo que tiene sus seguidores y este año los volveremos a ver en la final.

La chirigota de Gádor regresa tras un año sabático. Un grupo con un sello inconfundible que logra mantener pese a venir con la práctica totalidad del grupo renovado. Cambia hasta la dirección del mismo, a cargo de Alex Hernández y hasta cambia el autor de la música de los pasodobles, de la que es autor Manolo Barrios. Pese a todo, como digo, Gádor sigue sonando a Gádor, para bien y para mal.

Este año vienen de robots. El incoveniente de que otros concursos empiecen antes que el de Almería es que como salga tu tipo, aquí ya llevas esa cruz. Y este año han salido unos cuantos robots en Cádiz por lo que todo hace presagiar que aquí vienen unos más. Afortunadamente el tipo es más de androide que de robot. Son autómatas que, como dicen en su presentación son 'una maravilla de la tecnología. Conmigo se acabó la Thermomix y los cacharros de cocina'. Acierto en el tipo y magníficos los coloretes. Qué poquitos se ven.


Entre otras funciones, estos 'mayordomos personales' trabajan 'sin descansar, no tengo salario ni seguridad social' pero traen 'de serie la función sexual'. Pero no sólo eso, además ellos planchan, friegan, barren, hacen la comida 'y mientras, tú, de compras con todas tus amigas'. Van al supermercado, pasean a tu perrita y dan unos masajes 'que son gloria bendita'. ¿Que te parece poco? Aún hay más. Te llevan 'el desayuno a la cama en la mañana y, como es natural, te unto la tostada'. En este momento, golpe de efecto de la chirigota, tan habitual en ellos y que siempre sorprenden: 'y si las bandejas me dejan las manos llenas: saco el soporte para donuts y así puedo llevarte hasta una docena'.

Son el hombre ideal. ¿Quién no quiere en su casa uno así? Que te hacen 'la compra, te cuido a los niños, me los llevo al cole y los dejo dormidos, te arreglo las mesas, te arreglo las sillas, te arreglo una cita con Iker Casillas'. Si es que, como ellos mismos dicen, son 'el robot perfecto para divorciadas y solteras'.


El primer pasodoble es un claro mensaje que lanzan al ser humano 'que tropieza en la misma piedra en otro camino' y que 'cambia el progreso por la madre tierra y que entierra la sabiduría por ver una guerra'. En este pasodoble ellos quieren dejar claro que 'ese hombre que piensa que un puño vale más que una palabra, ese hombre que mata y luego reza no vale nada' porque 'se encierra en su labor de crear la destrucción de todos sus semejantes y prefiere ver dolor a tener un corazón puro y limpio como antes'. Por eso ellos no quieren ser hombres, 'prefiero esta forma de vida; que tras mis cables de robot siento que tengo un corazón tras esta piel dura y fría'. Buen pasodoble; denuncia desde el tipo.


En el segundo pasodoble dan consejos para encontrar al hombre perfecto, 'ese hombre comprensivo y cariñoso, un buen marido que no busque en ti a su madre o a una criada y que sólo te diga te quiero para ir a la cama' y que entienda que 'las tareas de la casa que son cosas de dos'. Un hombre que 'te entregue con pasión todito su corazón y hasta su mando a distancia'. Ellos dicen que 'buscando al amigo perfecto, al amigo inseparable que para sus hijos será el mejor de los padres' y que 'no se crea superior y siempre te preste atención (...) en realidad no existe' porque, en verdad, 'el príncipe azul a caballo sólo vive en los cuentos' así que 'tendrás que conformarte con este robot tan apuesto'.


En el primer cuplé cuentan la vez que fueron a un chino y vieron que vendían un muñeco igual que él pero de peor calidad. Lo compraron No me hace gracia. En el segundo cuentan que se compraron 'una compañera, un robot-esposa' con la que 'todo al principio funcionaba y cambió la cosa. Es como un virus, todo lo que quiero ella lo cancela' y que, para colmo trae 'un troyano llamado suegra'. Dicen que intentaron desconectarla pero 'la jodía se reiniciaba. Pensé en devolverla, sin garantía estaba'. El cuplé promete pero el final no me convence. Espero mejores cuplés en la final. El estribillo es alegre:

Si vas a regalar un Pepito 2000
tu mujer se pondrá muy feliz.
Tenemos una herramienta
sólo para tu parienta:

incorporamos una vaporeta
debajo de la bragueta


Durante todo el repertorio aparecen como figurantes míticos componentes de esta chirigota como Kike Górriz y Fran Sánchez, entre otros, que con una bata y un plumero van limpiando estos robots como si fueran los empleados de la tienda en la que se venden estos robots.


El popurrí, como todo el repertorio, como a mi me gusta: relacionado con el tipo. Salir de robot es para sacarle partido a una piel de lata, interior de cables y todas las cosas que se te ocurran que le puede pasar a un robot que cuando salgas de piloto de coches de carreras podrás hablar de la velocidad.

Estos robots, como decía antes, son muy distintos a los demás que han salido este año. Han acertado (o han tenido esa suerte, allá cada uno con sus conclusiones) de salirse de lo que se esperaba. Quizá la clave sea la que ellos mismos apuntan: que 'hay robots que se hacen con tecnología espacial pero a mi me diseñaron en la servilleta de un bar'.

Una cuarteta buena la firman con la música del Volare de Doménico Modugno:

Tú me has comprado sólo para trabajar
mientras te pasas todo el día tirada en el sofá.
Te hinchas de ver la tele, de comer Phoskitos
y el culo te va a llegar hasta el infinito.
Pepito, barre por aquí... (que sí, que sí)
Pepito, barre por allá.. (ya va, ya va)
Y a mi mi, de tanto trabajar,
la batería se me agota en un pispás
a ver si encuentro un enchufe
donde poderme recargar...

Muy metidos en el tipo, representan a la perfección a unos robots a los que se les acaba la batería y se quedan quietos y que una vez enchufados tienen que tener cuidado con las subidas de tensión, 'tantos voltios recorriendo nuestro cuerpo pueden provocar que perdamos el control y eso no es lo peor, aquí en mi pantallita aparece la palabra error'.

Entra en el escenario una máquina que le sirve para introducir la siguiente cuarteta:

Yo quiero de novia
una máquina dispensadora

de esas que te dan tabaco,
te dan cerveza y te dan de tó

y yo sé que está un poco gorda
y yo ya sé que parece tonta
y apenas tiene conversación
(su producto, gracias)
Pero si salimos de marcha
es la robot de mi vida
mientras me convide a tó.

Simpático golpe de efecto que da pie a rematar el popurrí de una forma original cuando su dueño cierra el local. Es el momento que ellos aprovechan para coger otros aparatos de la tienda 'y ensayar para el Carnaval' empleando un par de lavadoras, un microondas, una plancha y dos batidoras para llevar el ritmo. El popurrí acaba y esta chirigota se cuela en la Final. Todo un clásico que, sin renunciar a su forma de ser, de sonar, mantiene viva una forma de hacer Carnaval en la que prima más lo que se hace que cómo se canta. Todos los grupos tienen su hueco en este concurso y Gádor lleva a gala el suyo.