Terminaba el año pasado diciendo de esta comparsa (que se llamaban Los dueños del poder) que transmite una sensación distinta al resto sobre el escenario y que ojalá no pierda nunca esa personalidad. Decía eso y se ve que alguien lo leyó y pensó: vamos a rizar el rizo y así se abren las cortinas del Maestro Padilla para descubrirnos el tipo más exótico y original de cuantos se han visto en la fase previa del concurso. Tú ves este tipo y dices lo que decía mucha gente al verlo: que qué cosa más fea. La verdad es que es raro (sigue diseñándole el tipo Iguiño y yo que me alegro porque enriquece la fiesta) y se llaman La Pachamama. No es plan de hacer una encuesta pero entre el público nadie sabía qué es eso así que toca poner la oreja y prestar atención al repertorio a ver si nos enteramos de qué es la pachamama, de qué va esta comparsa que, por cierto, llega renovada aunque en lo fundamental sigue sonando igual y no ha perdido un ápice su esencia.

La presentación es desconcertante en su estructura. Casi descoloca como el tipo porque aquí hay poco de lo habitual. De primeras yo creo que mucha gente se ha venido del Maestro Padilla sin haberse enterado del todo de todo. Esta comparsa es de verla un par de veces, o de escucharla mucho. O de hacer todo esto a la vez así que para quien quiera volver a escucharla aquí se la puede descargar.

Me gusta mucho aunque al grupo le cuesta arrancar y se va por peteneras en unos coros, que es algo así como un fallo que yo no le perdono a este grupo porque no me tiene acostumbrado a estas cosas. Si esta gente se caracteriza por algo es por lo fino que hila el sonido que arroja al patio de butacas y de primeras eso te pone una mueca en la cara. menos mal. ¿Esto va a ser así de aquí al final? Menos mal que no. Una vez que coge la inercia de las tablas la cosa empieza a funcionar y entonces te rebulles en la butaca para ponerte más cómodo porque, sencillamente, está cantando una señora comparsa. O, para ser más precisos, una comparsa divina. Porque estamos ante la Pachamama, una divinidad sudamericana que es 'la madre del cielo y la tierra y quiero soñar y no despertar, vivir una gran fantasía irreal' que no es otra que 'ver cómo sería si todo el ser humano cogiera y por mí se dejara llevar'. Así aprenderíamos 'a no contaminar, cogiendo los hilos de la sociedad, haciendo entender que es tan fácil diciendo, explicándole a ellos que no paran de maltratar' porque sólo pensamos en 'lastimar'. Y seguimos 'matando, exterminando hasta que llegue el fin del mundo y no podamos hacer nada'. Otra cosa no, pero esta Pachamama nos habla bien claro. ‘Sabes que mis manos son tu vida, son el agua que utilizas y derrochas a conciencia, pues mi cuerpo se va consumiendo, poco a poco, lo vais viendo y no paráis con la violencia’. Magnífica la presentación, con forma y fondo pese a las limitaciones endémicas de este grupo en las guitarras. Desde La Redención (y ya ha llovido desde entonces) a Antonio Rodríguez me lo tienen ahí detrás más solo que la una y al hombre o le ponemos dos brazos más o es una pena que año tras año nos estemos perdiendo todo el potencial de su guitarra. Y el final es sencillamente precioso: ‘enrédate en la hiedra de mi cuerpo y el miedo conocerás. Te haré sentir junto a mí lo mismo que yo siento, que me quemo por dentro intentando aliviar mi llanto que ya no puede más y hace cenizas el corazón, cuna de eterno amor’. Hala, ya se han presentado y a mí me han encantado los cambios de la presentación. Y vuelvo a disfrutar un año más de Juan José Montoya Yepes que mira que tiene una voz personal y mira que me gusta a mí escucharlo.

Pasodobles de música soberbia. Yo creo que son los que más me han gustado del concurso. Y yo creo que el jurado a estos pasodobles les va a dar muchos puntos y si no se los da me da igual porque a mí me van a seguir pareciendo unos pasodobles magníficos. El primero es una letra de calado y alcance internacional. Fuera el aldeanismo y viva el hacerse eco en nuestro de carnaval de cosas que pasan más allá del puerto de la Ragua. Y en esta letra Javier Vázquez denuncia los abusos de la industria petrolera en connivencia con los gobiernos, así como el método indiscriminado de pesca con dinamita que termina ‘destrozando aquellas vidas que hay en el fondo del mar’. Y entre tanto los políticos se esconden. Por eso el pasodoble empieza diciendo: ‘juguemos al esconder, gallinita ciega, pollito inglés’ y termina advirtiendo que ‘el día que los encuentre se acabó el juego; pagarán con sus vidas todos los que se escondieron’. Y seguimos con los pasodobles de alcance. Javier Vázquez viene inquieto este año y nos sitúa en Afganistán, ‘en una garita oscura y sangrienta donde matan las almas que murieron en la guerra’. Y nos inocula el miedo de los soldados a la metralla que escuchan ‘a niños llorando en medio de una explosión’. Una historia de héroes, de un soldado herido y el compañero que trata de salvarlo buscando ‘un buen sitio donde desplomar tu alma para que descanse en paz’. Una historia de vivos y muertos donde nada es lo que parece y todo es real como la guerra misma. Una letra preciosa, un tema bien llevado, un pasodoble bien cantado y una música preciosa. La parte del trío es un remanso de buen gusto, un tomar aire, un recuperar fuerzas para afrontar el final del pasodoble que llega respaldado por Michel Villar, grave, serio, adusto y los deliciosos cromatismos descendentes de estas segundas (aunque aquí el Peña ya me corregirá y si no al tiempo). Por cierto, la guitarra de Antonio Rodríguez está más presente que otros años en los pasodobles. Bien, bien. Qué alegría.

El primer cuplé es simpático. Cómo irían que se creían que eran Fernando Alonso tomando las curvas una noche ‘con una coloquera’, y cómo irían que vieron a unos con un mono verde haciéndole gestos, ellos se pararon y resultaba que era la Guardia Civil que los detuvieron pero ellos les dijeron con todo el arte ‘que conste que me he parado, pichita mía, porque creía que estaba en boxes’. El segundo va sobre el caos que se vivió el día que se pusieron a la venta las entradas de las semifinales y las dotes ‘negociadoras’ de Michel Villar que sacó las entradas a menos precio y encima con barra libre.

El estribillo es muy bonito:
Pachamama… Diosa americana,
Madre cuidadora de tierras lejanas.
Y qué me importa a mí haber llegado desde tan lejos
cruzando el gran charco que nos separa
para decirte lo que te quiero.
Ay, tu tierra bendita me embruja con su duende y salero.

El popurrí empieza muy, pero que muy bonito. Y sigue así cuarteta tras cuarteta. Es un popurrí de esos que me gustan a mí, abordando los temas desde la perspectiva del tipo que se representa que no es plan de salir de divinidad sudamericana y cantarle al coche de caballos que se pone en verano en la Plaza Circular. Así que ellos dicen que ‘suena el ritmo que marca la Tierra Madre’ y escuchas el paso del tiempo. También me gusta la cuarteta en la que esta pachamama pide perdón ‘por lo que yo te hice a ti, por todo lo que te hice sufrir’. Admiten que tuvieron ‘la culpa de muchas inundaciones’ y desastres ‘por eso que mi disculpa me sale de corazón. Perdón por las riadas, maremotos, huracanes, sueños rotos, injusticias y perdón por los difuntos’ pero ahí llega el mensaje demoledor para el hombre: ‘para que veas la diferencia que hay entre tú y yo, es que tú también destrozas pero no pides perdón’. Ahí queda eso. Y el popurrí se acaba, el grupo canta mucho mejor de lo que empezó cantando y la gente se va a su casa con un runrún de extrañeza. Porque estas cosas son arriesgadas defenderlas pero más arriesgadas es que se entiendan de primeras. Menos mal que pasan a la final y así vamos a tener la oportunidad de sacarle el mucho jugo a esta comparsa. Y yo con ganas de escuchar los pasodobles porque me da a mí que van a ser tan buenos como los de hoy.
Grupo de extremos, que lo mismo se lleva tres primeros premios seguidos que no se come nada los tres siguientes y el caso es que ellos siguen sonando igual de bien y cada año más. Yo tengo interés por escuchar esta comparsa porque cada año que pasa sin que Damián se vuelva a llevar un primero la siguiente comparsa que escribe siempre me la espero como un ajuste de cuentas, todo un salto cualitativo en todo, de un hombre que lo hace todo para ganar y últimamente no lo consigue. Y aparte de la innegable calidad, esa inquietante sombra de duda que cada vez que se corren las cortinas del Maestro Padilla cubre al grupo es la que hace que lo espere ansioso. ¿Será este año? Eso me pregunto yo desde 'El cargadero' y aquí sigo esperando.


Frenética e inquietante, vacilona, chulesca, canalla y algo nocturna es la comparsa que traen este año Damián Giménez y los hermanos Onofre y Nono Cortés. Van de gatos que ‘se exhiben entre versos que escriben para luego ofrecerlos a aquellos que viven por sus calles’. Una idea muy apropiada para los tiempos que corren donde lo que se estila es ‘sobrevivir’ porque no queda otra y para eso, lo mejor es ser como estos gatos: un ‘romántico y sincero, un amante verdadero de esos que dan su vida pues tiene siete para prestar, distinguido, caballero, cariñoso, aventurero, de esos que quedan pocos por los que luchar’. Eso y sobrevivir, como digo, ‘siempre cantando entre estribillos de carnaval’ porque ‘la vida son siete días y yo los quiero aprovechar’ y ‘porque los días no tienen vida si no los sabes utilizar y yo utilizo mis siete vidas para cantar’. Por eso, ‘si tú este mundo lo vives entre canciones que animen, entonces eres de los míos’.

La presentación suena a comedia urgente en las guitarras aunque lo de la intensidad y la velocidad es curioso porque aunque va rápida, no corren, todo se entiende, nada se atropella y le viene estupenda al tipo. Lo que pasa es que el tipo, aun precioso, despierta chanzas de barra de bar y es que parece que la crisis ha disparado el consumismo en el grupo. Por eso han salido ‘con su mismo’ disfraz del año pasado. Porque de lejos parece eso, La batalla de papel con cabezas de gatos. Dos años seguidos con traje y, encima, del mismo color, con la chaqueta que no es la misma pero lo parece pues como que no parece la mejor idea. Y si seguimos valorando a ojo, uno le echa un vistazo a la primera fila y ve nuevas presencias. Óscar Martos aparece en esta comparsa y El Pincho también que no cae en las estridencias de otros años, en otros grupos, y se le disfruta más y mejor. Entre tanto, la presentación acaba que casi araña de gusto.

Los pasodobles no sé si son cortos pero lo parecen: en realidad no le hace falta más al grupo para lucirse ni al autor para expresarse. Introducen los pasodobles casi con urgencia y sin pito. Como si tuvieran prisa por contarnos cosas así que yo los dejo hablar, que empiecen y no defraudan. Letras de Damián Giménez. En la primera cuentan que con una sola vida se pueden hacer tan pocas cosas que ‘al recordarlo se me fue el tiempo’. Menos mal que ellos tienen siete vidas y nos van contando cómo creyeron que se iban a comer el mundo en la primera pero al final fue el mundo el que se los llevó a ellos por delante. Después, con la segunda, ‘pensé que todo lo sabía y volví a caer de nuevo en el error de no atender consejos de tantos amigos que fueron perdiendo sus vidas’ y así una tras otra hasta que al final pudieron entender ‘que la vida no es tal y como creía’ y por eso quisieron volver a nacer pero con la mala fortuna de que ya era tarde y habían acabado ya sus siete vidas. Magnífico pasodoble en el que es fácil identificar las edades del hombre a través de las siete vidas del gato y en el que Damián Giménez deja un recadito para los que aún andan ‘derrochando’ sus siete vidas: a espabilar rapidito que cuando quieras corregir ya es tarde. Musicalmente esta comparsa vuelve a cantar en 4/4 que es un dato que no sirve para mucho y que no deja de ser anecdótico pero que merece la pena significar porque uno echa el oído atrás y los recuerda todos en 3/4.

El segundo pasodoble es de ámbito doméstico y contundente. No va contra la FEALCA sino contra los propios grupos que son los que están permitiendo todo lo que está pasando. ‘Hemos perdido la dignidad que tanto tiempo costó ganar’. Si la cosa empieza así contundencia no le va a faltar al pasodoble. Y las sospechas se confirman. ‘Hemos perdido el Cervantes que era donde antes el pueblo venía a escuchar’ y a cambio ‘nos han traído a este sitio, escondidos, y así poquito a poco destrozar todos aquellos derechos que se consiguieron con todos los grupos que un día se unieron’. Pero aquella FEALCA no es la de ahora: la de antes luchaba por los intereses de los grupos y, la de ahora ‘sólo lucha por poder tener un asiento distinguido pero a los que representa usted en la jaula están metidos’. Esto de la jaula me ha parecido estupendo porque es una metáfora muy acertada del nivel B donde tienen sus localidades los grupos, allí, arriba, apartados, como enjaulados y, que no se nos pase por alto: en las jaulas sólo se mete animales. Qué acertado el punto de vista de Damián sobre este asuntoasí como la gestión de Cultura y FEALCA respecto a las entradas. Allí ‘nos humillan y nos callamos, nos hacen dar la vuelta al teatro, nos registran como si fuera un ladrón que le ha robado’. ¿Y de quién es la culpa? Precisamente ‘los culpables sólo están en la jaula y escondidos’. Magnífico pasodoble aunque me consta que a más de uno de de 'jaula' como que no le ha molado.

Los cuplés llevan una música muy actual que es una manera como otra cualquiera de decir que me ha gustado. El sello es el sello pero son cuplés muy frescos, como si hubieran abierto las ventanas para airear el repertorio y lo han conseguido. Y lo más sorprendente: en el primero, una comparsa haciendo reír. Gatuno a más no poder, hablan de su dueña que está muy buena y los trata muy bien. ‘Me cepilla, me da un bañito’ y más cosas que hacen las dueñas buenas con sus gatos. El final es borde como sólo lo son los cuplés que arrancan risas (Curro abriendo la boca, caerse sin querer o decir picha o chocho son valores seguros en eso de hacer reír en el Carnaval de Almería) pero, pese a todo, gracioso, muy al tipo y el público, como digo, se ríe. El segundo me gusta más aunque a la gente le gusta menos. Aquí la gente se ríe con los maullidos, pero menos. Le han comprado un ordenador portátil a su hijo para que navegue y el niño ‘había metido el portátil con una vela dentro de la bañera’. El estribillo me encanta, me encanta.

De tantas veces que he charlado con la luna
de tantas cosas siempre coincidimos en una
Que no hay más noche tan bonita para ver
Que la del cielo que me ofreces sin saber
Vestida de noche, qué guapa, Almería tú te ves

La percusión en el popurrí dice algo así como aquí estoy yo en una primera cuarteta creando una tensión brillante. Estupenda aunque lo pintan todo muy negro. Quizá por eso enseñan ‘todo lo que puedo hacer’ y cantan sus soluciones para estos tiempos de crisis. Luego vienen algunas transiciones entre cuartetas que son preciosas pero la comparsa está llevada un pelín al límite y se le nota el esfuerzo en la afinación en según qué momentos. Vamos, que desafinan. Pero ahora parece que la cosa se serena. Hacia la mitad del popurrí hay una cuarteta algo emotiva en la que se recuerda a diez amigos. ‘Después de tanto tiempo haciendo amigos hoy toca recordar a todos los que esta comparsa han sido parte fundamental (…) hoy quiero recordar diez nada más’ y esos amigos no son sino las diez comparsas que lleva sacadas esta terna desde ‘Dando guerra’. Está es la típica letra en la que se juega con los nombres y que cuando uno la escribe se queda más ancho que alto como diciendo: ea, lo que he parido. ¡No veas qué pelotazo! Pero en realidad es algo muy flojo y de escasa originalidad. Por cierto, por ahí ha sonado una melódica. ¿De quién ha sido la idea de meter esto en el popurrí? Me gusta pero que no cunda el ejemplo, por favor. Y así se va apagando el popurrí en una última cuarteta arropada en coros y maullidos varios que dices: verás tú que el que de verdad va arañar aquí va a ser el jurado. Que este jurado es muy de escuchar, muy musical, y la comparsa se ha llevado la actuación yéndose la cosa de entre las manos de cuando en vez. Y así se despide esta comparsa que luego deja en los pasillos fríos del auditorio un comentario generalizado de sí, qué bien, pero no, le falta algo. ¿Qué? A saber lo que entiende cada uno que le falta. Pero yo luego hablo con gente por el Messenger y me dice cosas muy parecidas. En la final, más de lo mismo pero mejor. Seguro.

Fotografías: almeríadefiesta.com
Se abre el telón por última vez en esta fase previa del concurso para recibir al primer premio en comparsas del año pasado. Así que ya saben estas piratas del Caribe que revalidarlo supondrá ser las últimas de la final en cantar. Por eso, tú, optimista, piensas: lo bueno se hace esperar así que aquí está lo bueno. Yo sigo la actuación por televisión; gracias Interalmería por hacerlo posible y por esa cabeza caliente de indiscretos vistazos al grupo. Si esto fuera la prensa de los años 50 cantaríamos las excelencias de las bellas señoritas que lucieron sus encantos en los bailes de carnaval que las más distinguidas sociedades recreativas organizaron pero como hemos cambiado de siglo y de color en el gobierno de la nación creo que ahora toca decir que qué machismo el imperante en la realización de la tele que nos echa el concurso por la tele. Pero yo creo que no. Que lo que pasa es que nos la cogemos con papel de fumar y como fumar ahora está prohibido, pues se nos ha complicado la cosa y todavía no tenemos muy claro lo que es machismo y lo que no. De todos modos yo escribo con miedo sobre estas ‘mozas’ por si un desliz se malinterpreta por donde no es. Avisados quedan y ahora descárguense su actuación en la fase previa del concurso y, si tienen ganas, a continuación lean la crítica de lo que el menda vio, entendió y sintió viendo su actuación por televisión.


La comparsa que escriben Elena Pérez y Fina Pérez viene con tipo extraño para lo que nos habían acostumbrado. Después de verlas de cosas obvias (pistoleras, piratas…) lo que presentan este año impacta por lo diferente. El diseño es de Merche Alcaraz y la que ha cortado, cosido y todas las cosas que, técnicamente, sea posible hacer con un disfraz corresponden a David, el único tío que se dedica a cortar, coser y todas las cosas que, técnicamente, sea posible hacer con un disfraz en el carnaval de Almería. Eso ellas. Luego el escenario lo ocupan Yustin, el sempiterno figurante que yo creo que desde La Herejía no se ha bajado de ahí, una barca, unas redes y un puzle enorme formado con cubos que muestran el Sol de Portocarrero.

El tipo este año es extraño, como digo: algo así como el aire 'que es la fuerza que te empuja a defender tus ideales' y que se lo vemos a ellas en el tocado de la cabeza, la tierra, 'que es el alma del valiente, del que nace, vive y siente al calor que da una madre' representada en el color terroso del cuerpo, y el agua que es 'la verdad más pura y limpia' representada en las piernas. Un todo en uno que completa un maquillaje inquietante. Esa es la esencia de Almería según esta comparsa. Eso en lo visual. En lo sonoro sí responden a lo esperado. ¡Cómo suenan! Qué bonita es la presentación. Musicalmente. Así, a ojo, parece que si salen 16, cantan a 19 voces que te quedas en la butaca (del auditorio o de tu casa, según donde estés) así como para atrás como cuando los coches pegan un acelerón por el parque para pasar el semáforo del Gran Hotel, ese que dura tan poco. El punteo que introduce la presentación está arropado por la mejor cortina que se ha podido escuchar en todo el concurso, sin prisa, sin pausa y provocando un escalofrío porque en el Maestro Padilla acaba de materializarse la esencia de Almería. Yo me froto las manos. ¡Con el juego que da esta idea! Por fin alguien se ha animado a extraérselo y me pienso beber el zumo en la próxima media hora. Aquí está, queridos lectores, 'la esencia de Almería: yo soy la esencia que se llora si se pierde, yo soy el alma que te da la identidad, yo soy la esencia del latido del que siente, yo soy la herencia de tu esencia, yo soy la esencia del que nace, vive y muere, yo soy la esencia de quien fue la condená (precioso guiño que en pocas palabras vuelve a decir todo lo que ya dijeron el año pasado), yo soy la esencia, soy el alma de Almería, soy tu destino, soy tu guía: soy tu libertad'. Todo eso, imagina, si encima te lo cantan así de bien como lo cantan ellas pues como que resoplas y dices 'madre mía' o algo parecido, te rascas la cabeza y aplaudes como el que más. Inconmensurables Luz Cortés, Fati Góngora y Fina Pérez por personalizar el éxito de este grupo pero es que esta comparsa lleva años siendo mucho más que estas tres voces. Es el aplomo de Bea Calatrava, la garra de Celia Sánchez, la solvencia de Loli Valverde o los pilares de esa cuerda que arma la comparsa y le da cuerpo atrincheradas en los instrumentos con Carmen Marín o Elena Pérez, o el sólido armazón del grupo con rostros sin nombre para muchos aficionados que disfrutamos de ellas sin saber quienes son ahí detrás. En fin... Mucho ofreciendo tanto en esta presentación que, como digo, es fuerte y espectacular.

Y tras esto llegan los pasodobles y el primero parece que es más de lo mismo. Ey, mal empezamos si después de presentarnos seguimos hablando de lo mismo. Y este piropo a Almería está bonico pero entre los topicazos y la reiteración se queda en letra prescindible. Eso sí, el grupo la defiende de maravilla. Tanto que al final, pese a todo, digo: coño, si hasta me gusta. La música es de las dos Pérez del grupo (Elena y Fina) y la letra de Fina que, en el segundo, firma un mensaje en forma de concatenación de refranes emparejándolos con actitudes más que criticables de la clase política y después de decir unos cuantos acaba con ‘el refrán más verdadero: más vale prevenir, es lo mejor. Escucha, que el que avisa no es traidor’. Bien. Me quedo casi igual que con el primero. Quizá este mejor por aquello de lanzar algunos dardillos envenenados pero, como siempre, de manera tan genérica que el que los recibe ni se inmuta. No es mal pasodoble pero para un concurso en el que tienes oportunidad de cantar cuatro, cantar dos como estos, no sé yo… En fin, al menos suenan de lujo en lo que a voces se refiere. A ver los cuplés.

La Iglesia en el primero (uff, de tópicos va la cosa este año). ¿Preservativos? ¿El Papa? ¿Monjas? Ole la originalidad y la gracia. Obviamente lo digo porque aquí han faltado la una y la otra. El primer cuplé pasa sin pena y, por supuesto, sin gloria. El segundo, enchampelado, como dice uno que yo conozco cuando se quiere poner castizo, habla de ¿Mariano? A ver… Empiezan a cantarlo, empiezo a escucharlo. No va mal; lo que si es que termina mal. No es que no me ría: es que ni sonrío. Menos mal que esto es lo que menos puntúa en esta modalidad porque vaya dos cuplés siesos que han cantado. Se me va torciendo el gesto de ver cómo van pasando los minutos y las enormes posibilidades del tipo escogido se van diluyendo entre tópicos muy bien cantados, eso sí, pero que no deja de ser más de lo mismo. La esencia de Almería no es esto que van cantando así que le rezo al dios Momo a ver si el popurrí me va a hablar de la esencia de Almería.

El popurrí llega con aires traiñeros. Que nadie pretenda saber lo que quiere decir esto porque ni yo mismo lo sé pero ha sido lo primero que he pensado al empezar y así lo he puesto: el popurrí llega con aires traiñeros. La primera cuarteta habla de la famosa apatía del almeriense: ‘vivimos enredados en un bucle de derrota. Sólo hay pesimismo. Sentimos la certeza de hundirnos poco a poco en el más oscuro de los abismos y no nos damos cuenta de que nuestra actitud es la que puede cambiar el destino, es la que puede cambiar derrotas por victorias, el pesimismo en optimismo’. De hecho yo creo que gracias a eso Almería es lo que es. Me gusta eso de ‘dejemos de buscarle pegas a la ciudad que nos ha dado la vida. Vamos a plantar cara a esta situación que nos devora: vamos a pasar de marionetas, a llevar las riendas de esta tierra hacia la libertad’. Precisamente por eso el almeriense no es ‘grasioso’ ni tenemos ferias llenas de madrileños que llegan en AVE a decir olé pero somos el motor económico de Andalucía.

Luego vienen algunas cuartetas habituales (que si política, que si maltrato) y una cosa que suena a ¿despedida? Cantan en un tango que sus ‘mejores recuerdos los debo a los carnavales y mis mejores sueños se hicieron aquí reales y hoy dejo mi esencia, nuestra humilde esencia, que muere al cantarte. Nacimos un día con Juana de Arco, llamada Herejía, luego en La Guarida surgió la amistad, después en La Calle se hicieron más grandes los lazos que hicieron renacer un sueño que fue La condena y hoy recuerda esos grandes momentos: la esencia y me hace pedazos el alma. Y decir hasta siempre me empuja, y volver algún día a pisar estas tablas y en la calle se derramará pura esencia de mi carnaval. Sólo espero dejar el recuerdo de ser las mujeres que en el carnaval consiguieron en un mundo de hombres abrir una puerta para la igualdad’. El grupo parece que se despide pero por si aún queda algún incrédulo en el auditorio o en el sofá de su casa, la última cuarteta cierra el ciclo. Lo admito: me ha emocionado bastante volver a ‘escuchar’ a la Herejía en este final del popurrí. De esas cosas raras que le pasan a uno de cuando en vez, y he llorado un poco sin llegar a llorar de tomar conciencia de que, sencillamente, el cuento se ha acabado.

Con todo lo que ha dado para hablar esta comparsa en estos años, con las pasiones encontradas que se han ido encontrando en todo este tiempo, que si qué injustos premios, que si se los merecían, que si chillan, que si son las que mejor cantan, que si mujeres sí, que si mujeres no… Y ahora que uno les ha dado algo de estopa en este tiempo ve que se despide la comparsa que más escucha durante el resto del año me da mucha pena. No es una pena de esas de las que da escuchar cualquier pasodoble lastimero, no. Es, más bien, una pena de esas que te entran al despertar de un sueño muy feliz. Este año, el primer premio del año pasado ha llegado dando bofetadas de triste realidad. Como dándole forma a aquello de que nunca sabrás lo que has tenido hasta que lo has perdido. Estremece escuchar ese ‘soy tu libertad’ entre los aplausos del público cinco años después de La Herejía y tomar conciencia de que estás asistiendo al final de una de las más brillantes páginas de la historia del carnaval de Almería.

Comparsa original de Manolo Barrios inspirado el tipo en la película casi homónima (El pacto de los lobos) del director Christophe Gans, con esos abrigos largos y esos tricornios que nos parecen tan del XVIII que al público le gustó mucho y que fueron realizados por Pepa López y Pepita Lazo (el tipo se pagó poniendo cada componente 1 € cada ensayo, me cuentan). Sobre el escenario había esparcidas hojas secas que al inicio, a oscuras, daban un aspecto tenebroso a la presentación. La comparsa aparecía de entre las sombras, salía de un bosque, recortándose las espigadas siluetas (iban agarrados a una vara de madera larga que luego usarían en el popurrí para marcar el compás) sobre el foro del Maestro Padilla.

Quedó en 2º puesto (creo que) a 1 punto del primero de ese año, que fue 'El cargadero'. Aquello fue un grandísimo logro después de lo mucho que se habló de las dificultades para conjuntar aquel grupo. El nivel de las agrupaciones mixtas que habían salido hasta la fecha era el que era y de esta se esperaba más de lo mismo. Máxime cuando la mayoría del grupo venía de salir el año anterior en 'Entretelas', la primera y única comparsa femenina que ha sacado la peña 'Yunque y copla' y la cosa había salido como había salido. De aquel grupo vino gente como Fátima Góngora, Luz Cortés o Bea Calatrava, arropadas por una segunda fila con Juanjo Pascual, Sergio Martínez o Juanma Fortún, dándole cuerpo a una comparsa de la que Manolo Marrios sacó petróleo.

Las letras eran comprometidas, en la línea de su autor, duras y contundentes. A saber dónde se perdieron los dos puntos necesarios para ganar pero para mí son los vencedores morales de ese año. En la presentación se pusieron sobre las tablas del auditorio las miserias del concurso, la realidad de una fiesta que no es sino 'la leyenda de un pacto de lobos hambrientos de fe en carnaval y sedientos de premios a antojo'. Esa es la leyenda que nos vienen a contar las que cariñosamente muchos conocemos como 'las lobas'; que nos hablan 'de jurados que no existen, de premios que se dan solos, de alimañas que rapiñan y critican por los codos' y adornan la traición de las puñaladas. La presentación va ganando en intensidad y continúan denunciando 'las bases de un concurso que no sirven para nada' y a los 'políticos que son fantasmas que tienen por siempre su silla vacía'. Todo lo tocante a la fiesta recibe su dosis de crítica: hasta la cabalgata, de la que llegan a decir que sí, 'cabalgatas para el pueblo, pero pronto que esté recogida' e incluso de la televisión de entonces. Escuchar estas cosas ahora puede que a quien no lo haya conocido le suene a chiste pero lo de 'una televisión a oscuras que sólo pone a los buenos y los demás a la basura' era la realidad prácticamente ayer. Ahora, gracias a Interalmería la cosa no es así pero esto es sólo desde hace dos años.

En los pasodobles tocaron cuatro temas en el concurso: el maltrato infantil, una crítica al expresidente del Gobierno José María Aznar, el amor entre dos mujeres y un original piropo a Almería firmado por Miguel Moreno El Milla en el que se hablaba de manera metafórica de la muerte de Almería y de cómo 'los ángeles del cielo y demonios sin alma' querían repartirse su alma. Una buena letra que le servía a este autor para hablar de lo bueno y de lo malo de esta ciudad. En el pasodoble dedicado a Aznar le decían que 'igual que un ilusionista' fue engañando al pueblo 'prometiendo muchas cosas que nunca fueron verdad'. Le recordaban su actitud frente a los pensionistas, frente a ETA y con respecto a la guerra de Iraq y cómo vivía ahora gracias a lo que tenían que pagar los españoles pero le preguntaban quién le iba a pagar a los españoles 'las vidas de aquel 11 de marzo, quién pagará a las viudas sus ratos más amargos, quién pagará ese llanto de un niño sin familia'. El maltrato infantil lo abordan a través de un buen pasodoble en el que comparan a dos recien nacidos y dos maneras muy distintas de crecer, dirigiéndose finalmente a quien maltrata a una criatura. Por último, una letra en la que piden 'permítame que le cuente la historia de mi romance', una historia de amor entre dos mujeres contada desde el corazón y 'si piensan mal, que hablen y digan lo que quieran; yo sigo pensando que es mi primavera'.

Los cuplés que se pudieron escuchar en el concurso estuvieron bastante bien. Uno cargado de ironía, en el que hablaban del Carnaval, donde 'todo es maravilloso, aquí no hay rivalidad y el vocabulario siempre es exquisito, todo es muy bonito' pero que se parece más bien al programa Salsa rosa donde 'tú me dices, yo te digo, tú me largas, yo te cuento y al final acabamos a palos cagándonos en todos nuestros muertos'. Otro cuplé va dedicado a su marido, que 'quierse ser un metrosexual apañado' y por eso se depila y se echa cremas pero 'de metrosexual lo único que tiene el pobre es el metro'. Los Juegos del Mediterráneo que se celebrarían ese verano en Almería también se llevaron su cuplé. Me gusta mucho así que reproduzco entero:

El 2005 va a llegar y Almería está toda levantada,
llena de boquetes, llena de baches y de rotondas.
No vayas a aparcar en Obispo Orberá
que aunque aparques bien te van a multar
aunque en verdad no hayan acabado todavía las obras.
Y si vas por el Zapillo entonces ya es cuando lo bordan.

El día de los Juegos estarán todavía poniendo ladrillos
y los deportistas saltarán andamios, muros y carrillos.
Como sean de rápidos igual que fueron con la autovía,
para el 92 y la acabaron el otro día,
imaginen la inauguración sólo por un momento:
el alcalde poniendo ladrillos
y los concejales haciendo cemento.

Si hubiera que definir esta comparsa con dos palabras yo usaría: afinación y compromiso. Afinación magnífica que consigue Manolo Barrios de un grupo difícil a priori y compromiso de un repertorio de principio a fin como acostumbra este autor. Respecto al popurrí, decir que no aburre es quedarse corto. Da gusto escuchar al grupo (que el año siguiente repetiría junto) y entretienen los golpes de efecto que consiguen con la vara de mandera que llevan durante toda la actuación. La intensidad de las letras se mantiene y en lo musical se alternan cuartetas de muy distinto corte lo que, en definitiva, conforma un magnífico popurrí bastante bien defendido como todo el repertorio. Un grupo, como decía al inicio, del que Manolo Barrios saca petroleo y con el que obtendría dos 2º premios consecutivos.
Si subimos la comparsa Fábrica de música y la de El enviado del mal en una carroza ¿qué tenemos? La batalla de papel: la mejor comparsa de Damián Giménez; una suerte de lluvia de papel constante, una fantasía de música preciosa de Onofre Cortés que es el carnaval en sí, ‘esta fiesta que es tuya y que es mía, que es nuestra vida y que se va haciendo inmortal’ cada año. Así representan el carnaval, como un batallón de heraldos humanos/copleros sobre una carroza de dimensiones festivas.

Esta comparsa es excesiva: tanto que a ratos recuerda a carnavales del exceso más propios de otras latitudes que a las callejeras dimensiones de por aquí arriba pero es que es, sencillamente sensacional. Aquí soy menos imparcial que de costumbre. Tuve la inmensa suerte de asistir a un ensayo de esta comparsa para la entrevista con Damián y entonces lo achaqué a un día tonto de esos que todos podemos tener; ahora me ha vuelto a pasar y empieza a preocuparme. Se me humedecen los ojos cada vez que escucho esta presentación.

'Ya se escuchan mis coplas. Con un canto que vence a la luna intentando decirle que nadie me libre de tanta locura'. Damián nunca ocupará un sillón en la Academia de la Lengua; eso le pilla muy lejos y no cae de camino al ensayo pero es capaz de transgredir la lengua y edificar un bello artificio. Eso no es nada fácil; lo más normal es que derrumbes la frase y le queden las palabras como piedras, como ruinas. Damián se ha inventado un verbo este año: envalientar. Quién sabe si alguna vez lo aprobarán serios académicos pero por ahora lo disfrutamos en esta presentación. A Damián le hacía falta y ha tirado de andamiajes de autor y si no lo tiene el diccionario, lo tiene su corazón. 'Ya voy sintiendo ese aire que envalienta al cobarde, que esconde disfraces, vergüenza y verdades'. Y es que, sencillamente, 'algo muy grande está pasando en mi ciudad'.

El primer pasodoble es una sucesión de esfuerzos ‘para impresionar’ a Almería ‘como el fiel amante que espera encontrar esa palabra oculta que cuando la pronuncias los vellos de tu alma se te pongan de punta’. Un pasodoble que es lo mismo un piropo a Almería que al esfuerzo de sus hijos que le quieren cantar más y mejor. ‘Yo sé que hay otros que también te dedican sus versos cargados de aliento en cuanto me he ido’. Eso, por cierto, es bonito a rabiar. El pasodoble lleva sello de la casa: 3/4 de principio a final y para el final, precisamente, dejan un pasodoble en el que desnudan el concurso al que le vemos las vergüenzas. No es una letra de ventilador sino de radiografía. ‘El carnaval del presente ya no está hecho para los del pueblo, sólo está para el disfrute de los mal llamados carnavaleros’. Empezando por ahí, imagina cómo puede acabar la cosa. Efectivamente: que ‘año tras año seguimos llenando el teatro de sillas vacías’. Y entre medias una contundencia que duele, muy bella en las formas y preciosa en la sutileza de algunas metáforas como la de que ‘así no podemos seguir porque pronto el teatro iremos llenando de sombras sin vida’. Un grandísimo pasodoble cargado de autocrítica. Cultura, FEALCA y el jurado no pueden tener siempre la culpa de todo, eso sería muy fácil y cómodo. Y cobarde. Por eso Damián asume con valentía el reto de firmar esta autocrítica. ¿No decía yo que se le había hecho mayor de edad la comparsa a Damián? Seria, autocrítica, valiente, creativa, original.

La que no es original es Belén Esteban que sale en tantos canales que sale hasta en el primer cuplé. Pero no es original, ya digo. Por ciero, es gracioso pero el segundo es mejor. Cuenta la conversación entre un padre y su hijo al que le explica cómo lo concibieron con un lenguaje más ‘actual’. El estribillo es muy castizo, como el que le escribió Mariano Ruíz el año de Plaza del sol, pero esta vez con la barraca cerrada y subidos en una carroza que es como una batea. Me encanta cómo termina: ‘ay, chiquilla, no me digas que me quieres, tú no digas que me quieres ¡que yo pierdo los papeles!’

El popurrí está cargado de cuartetas que se intercalan sin estridencias y que dejan una unidad rara avis en esta composición maldita. Quizá me guste porque me habla del carnaval que yo recuerdo, el del Paseo aunque ‘ahora esa magia se terminó’. Las guitarras suenan bien cuando acompañan, cuando puntean y cuando bordonean y aquello que me decía El Peña (lo de coger una nota préstamo de otra tonalidad) sigue porque las buenas costumbres no hay que perderlas pero en una proporción justa, casi exquisita. Al popurrí éste es para prestarle atención. Damián siempre escupe popurrís con rabia pero lleva unos años que la rabia viene cargada de sinceridad y envuelta en un guante de seda. Como el de este año. Como la sonrisa franca y orgullosa de su director al frente, Antonio Cortés, que completa la terna.

Estupendamente de forma y de fondo no sé qué más tiene que hacer Damián para regresar a la senda de los primeros. Yo creo que lo ha hecho. Este año me cuesta encontrar excusas para que no sea así. mientras tanto cuento los días para la final. Termino esta crónica sabiendo que han pasado así que el grado de 'mojadura' tiene que ir más allá y ahí voy: acabamos de escuchar al primer premio.




FINAL
Cuesta llenar el patio de butacas pese a estar todo el papel vendido; siempre hay alguna calva en forma de asientos vacíos así que imagínense el ánimo del que le toca salir a cantar un sábado a las seis de la tarde. Contra eso y contra los fantasmas de la frialdad se tiene que enfrentar el que abre la sesión y si consigue conjurarlos hay mucho terreno ganado. Le toca a la comparsa iniciar la final y a mi me suena como más mejor (si se puede decir así). Si me gustó en la fase previa, hoy me gusta más.

Los pasodobles son nuevos. El primero es bonito, muy del gusto del Damián poeta. ¡La de cosas que se pueden hacer con el papel! (menos esa en la que alguno ya estará pensando); ese papel sobre el que se han compuesto grandes obras, 'papel bendito que se ha convertido en esos libros que cuentan historias y en los cuentos con los que he crecido leyendo al soñar'. Pero el papel también sirve para cosas malas. De todos modos a ellos el que les gusta es el que cae 'en forma de lluvia cada año en febrero'. Buen pasodoble que se puede escuchar aquí.

El segundo va dedicado a Carmelo del Águila. Yo soy muy torpe para estas cosas y lo hablaba con algunos integrantes de la comparsa luego: no lo pillé. Supongo que fui el único, porque medio auditorio se puso en pie. Me parece bonito, una vez que lo sabes. Habla de la amistad compartida como homenaje a aquél al 'que un día cobarde no lo despedimos' pero, ya digo, no lo pillé en su momento. Los cuplés, en cambio, sí. Les encanta el verano, lo malo es cuando se tienen que meter en el agua, 'muy despacito, como si fueran Chiquito' y ven cómo se les encoge el asunto 'que pasa de tiburón a ser un pobre chanquete', lo que dicen poniendo una voz aguda muy graciosa. Buen cuplé. Como el segundo, en el que hacen mención a la lectura del acta del jurado de los finalistas y de las lágrimas de Mariano, que no eran por no haber pasado sino porque le tocaba actuar con el cuarteto en una iglesia. ¡Coño, una comparsa con gracia!

No es mejoría lo que se percibe en esta segunda actuación; eso sería tanto como decir que en la final se hizo mal y a mi no me lo parece. Pero sí es cierto que en la final la comparsa sonó como más mejor. Sigo sin saber si se puede decir así pero es lo que mejor resume mi parecer. De todos modos, ese algo más que tuvo la comparsa en la final resultó insuficinte para superar la desventaja con la que accedió a la final y el jurado, finalmente, estima que merece un tercer premio. Con lo que a mi me ha gustado. Llegados a este punto tengo que hacer una corrección al jurado y es que Edu Centeno ¡por fin! dispara el cañón de papelillos en el momento justo. Después de las dificultades que tuvo en la fase previa, por fin dispara cuando tiene que disparar. Y eso no lo ha valorado el jurado en su justa medida, mecachis. En fin, por sacar algo en claro de este palo, es que si sirve para mejorar, miedo me da el comparsón que presenten estos tres el año que viene.

Fotografías: José Antonio Peralta
La comparsa de la música bonita, la que te entra por el oído abre la sesión del domingo. Aquí hay lobas, ‘espadachinas’, sabias, teatreras, callejeras y forajidas conformando una amalgama de actitudes que en definitiva paren una sensación de piratería. Van disfrazadas de Keira Knightley o de Elizabeth Swann, que no me queda clara la cosa, o sea, de piratas del Caribe pero con el noble propósito de rescatar a Almería del cautiverio al que la ha sometido el mar. ‘El mar la secuestró, la hizo cautiva y pronunció el hechizo del mal’ que no es otro que el de cubrir ‘todas tus tierras hasta donde el horizonte se funde con la marea’. Así ‘fue llenando sus paisajes con espuma, plata y sales y arrecifes de coral. Quiso robarle los silencios de la tarde, los colores de su cielo disfrazando de azabache el vergel de mi Almería de riqueza inigualable, quiso hundirla sin piedad’. Vaya tela con el mar. Así que ellas se reúnen para liberarla y, bueno, ya se sabe lo heroínas que son en esta comparsa que siempre están luchando contra algo (La herejía) y liberando a alguien (La guarida).

Así que este año son como Robin Hood de los mares y van ‘buscando bucaneras con la esencia marinera más valiente y más guerrera para poderla rescatar’. Porque sólo al final de la presentación se entiende que las condenás no son ellas sino Almería. Espectacular presentación. Hay unanimidad en esto, cosa extraña en el carnaval. Todo el repertorio lo firman al alimón las ‘hermanas’ Pérez que no son hermanas pero se apellidan igual; Fina Pérez y Elena Pérez. Y los cuplés con música de Carmen María Marín Fernández a la que seguro que ni en el DNI la llaman así.

La falseta de Ainara Mateo que introduce los pasodobles es la que más me gusta de todas las escuchadas este año así que para ella el recién inventado premio ‘púa de oro’. Ea. Respecto a la letra, en el primero nos habla Fina Pérez de amaneceres en otros puertos aunque ella lo escribe más bonito; dice que ‘he visto crecer en otros cielos cada amanecer cada mañana, diferente sol en cada puerto’. Esto es poesía, la verdad. Lástima que se malogre el inicio con lo de siempre, los tópicos pero, cuidado, que la cosa se vuelve a enmendar. Izan su bandera ‘de tibia y calavera y guardo la blanca y roja con mi alma, que es mi vida entera. Porque si me alejo de ti, soy sólo una corsaria a la que le han robado una tierra condená’. Acabamos de escuchar la música del mejor pasodoble del concurso. Preciosa (como todos los que ha cantado este grupo desde que se juntaron). Me sabe a tarde de barcos que vuelven, tranquila y con otro color de sol ya, con el castillo de San Telmo y las piedras. A mi me provoca lo que ninguna comparsa ha conseguido este año con los pasodobles y por eso le doy las gracias.

El siguiente es pasodoble de enjundia. Resumiendo, a favor de la pena de muerte. Tema delicado que discurre por lo que sentimos ante casos como el de Marta del Castillo o Sandra Palo y termina haciendo apología de madre muy aplaudida: ‘lo que se merecen no lo sienten los jueces, lo siente una madre con la vida rota porque nada tiene’ que ‘ella sólo pide enterrar un trozo de sus entrañas que le ha arrebatado otro malnacido más que merece la muerte’. Tema de actualidad y debate perenne no resuelto aún con cuestiones que todos nos hemos planteado alguna vez: ‘si las leyes le otorgan derechos, ¿qué derecho tiene quien murió?’ Muy aplaudido, por cierto.

Cuplés de ida y vuelta, con la suegra de un lado a otro. En el primero dicen que ‘dicen que las mujeres tenemos suerte’ y que por ser mujeres tienen privilegios; tras poner algunos ejemplos encima hay que sumar que luego, ‘a nosotras nos toca siempre la suegra mala’ a la que comparan con las patatas, que ‘sólo son buenas debajo tierra bien enterradas’. En el segundo siguen comparando las cosas que les pasan a ellas y las que les pasan a los hombres y otra vez que aparece la suegra que después del parto ‘viene y te compara y sin rodeos te dice: vaya niño más feo’, que no se parece a su hijo en nada pero si el niño sale guapo ‘ya se parece a su hijo entero’. En fin, que las suegras, como las patatas. Anda que no.

El estribillo parece una poesía de Espronceda:
Rosa de los vientos llévame donde el desierto se une con el mar
si será en oriente si es el poniente, si el sol se pone pues no será
dime donde yace mi Condená,
si será occidente que es el levante donde el sol brilla
mucho más alto y deslumbra más
allí es, mi capitán.

El popurrí confirma que la ‘púa de oro’ que me acabo de inventar es para Ainara Mateo aunque con ayuda de Elena Pérez, que por fin se escuchan sus aportaciones. Magnífico el grupo en conjunto y de manera individual donde la altitud de algunas no hace sombra a nadie (enhorabuena a la dirección) y gracias por la brevedad. Popurrí de apenas 6 minutos. Qué curioso que los grupos que mejor cantan y que al menos te hacen llevadero el calvario del popurrí sean los que los hagan más cortos y al revés; cuanto peor se canta y más insufrible es el tormento, más largo es el popurrí. Toma dos tazas.

Denuncia típica aunque desde el tipo en alguna cuarteta y la típica de defensa a la mujer con guiño a la otra comparsa femenina que se ha presentado al concurso y muchísimos recursos técnicos. ¡Por Dios, cómo me gusta este grupo! que trate de cantar aguien la última cuarteta para saber a qué me refiero. Y así se despide Keira Knightley o Elizabeth Swann, que no me queda clara la cosa. Ya nos enteraremos en la Final. Comparsón, por si no lo he dicho.


FINAL
Regresan ellas con humildad de puertas afuera. A saber lo que dirán en el camerinos y cómo se animarán entre ellas. Todos nos decimos campeones y que somos los mejores antes de cantar pero a algunos les duran las motivaciones incluso encima del escenario y transmiten una prepotencia que los distancia. Esta comparsa no es así conmigo ni cuando le doy la enhorabuena por un premio y se agradece. Se suben, eso sí, como con rabia. Con más rabia que en la fase previa del concurso. La actitud siempre es importante, esas cosas son las que te dan 10 puntos más de una actuación a otra. Eso y el repertorio escogido.

Acierto con los dos pasodobles de esta final. El primero es magnífico y el segundo demagógico pero ambos igual de efectistas y aplaudidos, que es lo que gusta. El primero es un piropo sincero y fiel. Así es Almería y así ve su autora que tendría que ser. Y todo ello a través de estas piratas. Pasodoble de categoría que merece atención especial aquí. El segundo carga contra la Iglesia; estos temas —y más este año con la que se ha montado— son delicados aunque este pasodoble salga relativamente bien del charco en el que se mete. Siempre es de agradecer la valentía de una opinión pero, sobre todo, si viene envuelta en respeto. Una letra con mucha rabia pero no es irrespetuoso, todo hay que decirlo; algo demagógico pero respetuoso.

Los cuplés son de categoría; graciosos aunque poco aplaudidos. En el primero fueron a Torrecárdenas porque 'una noche de juerga me puse mala'. Vaya que si estaban malas. En el segundo hablan de los tres animales de compañía que 'toda mujer desea tener en casa para su vida más cotidiana' y que son ' un visón que no falte en el armario, un jaguar en el parking sin estrenar y un gran tigre… siempre en tu cama'. El problema es que la realidad es muy diferente y se tienen que conformar con lo que en verdad tienen y que es 'conejo del Zara, un panda aparcado y en el sofá tenemos a un cerdo siempre acostado'.

El popurrí es otro derroche. Aunque yo las puse segundas en mi quiniela el jurado, que es el que cuenta, estima que primeras. Enorme éxito para esta comparsa que por primera vez se planta en el Maestro Padilla con un sello 100% femenino. Es la primera vez que en la elaboración de su repertorio no intervienen hombres y supongo que este premio viene a darle la razón a los que apostaron por ello.

Fotografías: José Antonio Peralta
Uf. Comienzo con una interjección porque es lo primero que digo/pienso cuando empieza a sonar la presentación de esta comparsa que viene a revalidar el primer premio obtenido el año pasado con El paraíso de los dioses. Todo es oscuridad como las entrañas de alguien que se define como 'ambicioso y avaricioso, dueño del poder y de los negocios, el dominante de una fortuna que fue convirtiéndose en una locura'. Pero no asustarse que no vienen a recaudar más; todo lo contrario. Su 'castigo será perdonado ayudando al pobre; seré malvado con el que dedica su vida a comprar bienes en la subasta'. Me encanta la sutileza para denunciar la connivencia entre poderes (ay, Montesquieu) cuando afirman ser amigos de 'la de los ojos vendados cuando le robo al Estado'. Javier Vázquez escribe mejor este año y se agradece. Sus credenciales son una presentación en toda regla. Y cómo canta el grupo pese a los evidentes problemas de Paco Sánchez en la primera fila.

Si el gremio de tramoyistas de España existiera y tuviera instituido un premio tendría que otorgárselo este año a esta comparsa porque el escenario lo merece. Qué plasticidad la de esta puesta en escena que, sobre todo, pudieron disfrutar los del lejano nivel B en todo su esplendor de riqueza. Montones de monedas, de fajos de billetes y de sacas repletas de dinero, dinero que, por cierto, lanzan al aire durante la actuación. Estos van sobrados; verás tú como no se lleven el primer premio si se van a arrepentir de haber lanzado billetes de 500€ tan alegremente. Ya lo verás. Eso sí, elegantes y originales a partes iguales hasta con sus polainas blancas que, como todo en Carnaval, parecen de piqué pero no serán.

El primer pasodoble es una denuncia al concurso y a los que concursamos terminando con la petición de que 'seamos compañeros' porque 'todos estamos en la misma guerra; será el mejor el que arranque un aplauso al cantar por bandera'. El segundo es un inesperado piropo a la peseta. ¡Grande! Qué inteligente escribir eso este año (se esté o no de acuerdo), cuando es un debate que existe en la sociedad y cuando el tipo le va que ni pintado. Este pasodoble merece especial atención así que para leer más, pinchar aquí.

Los cuplés los anuncian con pito a dos voces, qué me encantan a mi los detalles de este grupo. En el primero se rien literalmente de los que el año pasado los criticaron por cantar 'bajito' cantando más bajito todavía y en el segundo del secuestro del Alakrana o más bien de las secuelas del mismo. Y es que los tripulantes ya están en sus casas pero 'duermen con un ojo abierto porque dicen que hay negritos hasta debajo de la cama'. Llega a tanto su desconfianza que la noche de Reyes le echaron todos los dientes abajo a Baltasar y éste les dijo que les traía tres películas de 'Piratas del Caribe'. Buenos e inteligentes cuplés.

El popurrí empieza con una cuarteta algo canalla y chula (¡escalera Real!) entre 'póquer y copas de anís'. Me alegra escuchar a Óscar Martos en el concurso, cantando todo muy bonito. Que mira que esta comparsa está trabajada. Se le notan ensayos. Y rabia. El tipo les sirve para denunciar a todos los poderosos. Es la única manera de redimirse, como anunciaron en su presentación. Y así van cortando cabezas cuarteta tras cuarteta hasta una última preciosa y casi susurrada.

Porque en su primer año juntos se llevaron un primero y ya todos sabemos de lo que son capaces si no esta sería la típica promesa de la fiesta y ojalá se mantengan unidos unos cuantos años más. Javi como autor ha crecido mucho este año y aunque aún es largo el camino que le queda el presente es estupendo. La música ha mejorado y mucho ojo a la segunda fila que llevan, que le da a este grupo una sonoridad peculiar y característica. No hace falta recordar quién canta delante (Simón, Paco, el propio Javi, Oscar o El Papi) pero mucha atención otro año más a la segunda fila. Por segundo año consecutivo he disfrutado con el aporte fundamental que realizan a la conjunción del grupo. Y ahora los peros: que el autor no escriba tan enfadado, hombre, que este año ha dado estopa de más.


FINAL
¿Es impresión mia o esta comparsa ha firmado una actuación muy superior a la de la fase previa? Impresiones aparte lo cierto es que estos dueños del poder vuelven a demostrar su calidad y a defender un gran repertorio, con dos pasodobles nuevos. Lo curioso es que en todas las quinielas que he manejado, nunca han aparecido como los vencedores este año: todo el mundo —sin contar novias, madres y demás familiares de los componentes, claro está— la ha situado siempre en el mismo segundo puesto en el que finalmente la ha ha dejado el jurado con 153´33 puntos (a menos de 3 puntos del primer premio).

Vuelvo a disfrutar de la presentación. Este grupo está trabajado; tiene mucho gusto y así, claro, da gusto escucharlo pero, como decía, este año tiene algo o la gente echa en falta algo, que no ha terminado de llegar. Ha estado muy cerca (y a los puntos me remito) pero ha faltado ese plus con el que contó el año pasado. Lo que no decae es el disfraz: por tercer año consecutivo premio al mejor vestuario y deseo de que Iguiño siga dando rienda suelta a su creatividad que tan bien defiende este grupo. Por cierto, la percusión vuelve a ser la del año pasado superada la 'euforia sonora' del otro día y Paco Sánchez está ya recuperado. Vamos, que la comparsa en la final está muy por encima de su primera actuación.

Pasodobles fuertes, dando leña, al cuello, a saco. Ya decían en su presentación que pese ser ellos todo lo que eran, sus males serían perdonados siendo malvados con los que seguían siéndolo así que el primero va contra 'los responsables de nuestras vidas' que 'se lo toman como un juego' y que se sientan en una silla 'mientras permiten que tres o cuatro barrios se mueran de hambre'. Pasodoble contra el poder personificado en el alcalde, que ' está escondido como un cobarde'. El segundo pasodoble es de los que me gusta compartir con todo el que visite el blog así que recibe una atención especial aquí. Denuncia contra aquellas madres capaces de 'parir a una criatuta que fue creciendo en sus entrañas tan bella y pura' y que luego la envuelven 'en una manta y sin corazón la tire a la basura'.

Los cuplés no son especialmente graciosos pero hay que agradecer que al menos uno vaya al tipo. En el primero nos cuentan que 'ellos se han vuelto caprichosos por culpa del dinero' y nos describen su cuarto de baño. En el segundo dicen que 'la juventud de hoy en día está toda loca perdída y dicen que son los tiempos: el tiempo que los provoca, el tiempo que los disloca pero no el tiempo pierden todo el día metiéndose coca'. Menos mal, dicen, que su hijo se relaja de otra manera. Y llegamos al popurrí. Todo un derroche de gusto y una delicia para los oídos. Tenemos una nueva oportunidad de escuchar algunas cuartetas realmente buenas como dice El Peña en la radio y, encima, bien cantadas. Otra vez más nos admiramos con la puesta en escena de esta comparsa que transmite una sensación distinta al resto sobre el escenario. Ojalá no pierda nunca esa personalidad.

Fotografías: José Antonio Peralta
Meterse 1000 Kilómetros de carretera en un día son kilómetros como para pensárselo. Eso hicieron y decidieron que sí. Me refiero a la comparsa de Cortegana que cierra la primera parte de la sesión del sábado. Hay expectación. Luego se ve que el disfraz es un poco de aquella manera aunque a saber cómo se representa eso de lo que van: ‘la picaresca’. Cantan con cierto punto de desinhibición que se agradece, aparte de muy bien, que todo hay que decirlo.

La música de la presentación es algo obvia pero es bonita. Le cantan a Cortegana, algo que veo valiente. Bien podían hacer caído en la tentación de cambiar esas cuatro sílabas por Almería, rimara o no, que eso a veces parece que es lo de menos y buscar el aplauso pero no, se mantienen y defienden su repertorio que es a lo que han venido. ¿Lo bueno? Que el aplauso se lo han llevado igual. Y es un aplauso que desde aquí arriba suena sincero.

El primer pasodoble es un análisis de la actualidad. ‘Hoy hay una sonrisa que se dibuja en mi cara, pintura y purpurina acompañan mi disfraz’ que ‘oculta la verdad de lo que sienten mis entrañas reflejo entristecido por ver esta realidad’. Después de recorrer la triste realidad, ‘¿cómo quieres que me ría?’ Así que ‘como no sé ni encuentro otra forma de luchar, me pinto esta sonrisa y salgo aquí a cantar’. El segundo es para uno de esos tantos menores que, lamentablemente, ocupan con mayor frecuencia los banquillos en los juicios. Con esa edad suficiente para sentirse lo que no son, frecuentar los lugares que no deben y terminar siendo lo que nunca debieron. Lamentablemente, después de esa frenética carrera por la vida la Ley los ve como lo que son, unos niños. Aunque hayan asesinado. Dos buenos pasodobles, en lo personal, mejores de letra que de música.

El primer cuplé es para el Real Madrid de Florentino o, más bien, para el alcorconazo que se dio en la Copa del Rey. El segundo es otro repaso con más ‘picaresca’ que el pasodoble por la actualidad aunque pese a ello dicen tener problemas para escribir el cuplé porque este año no ha pasado nada. Al final, cómo no, aparece Belén Esteban a la que le pasa como a la batería de su móvil, que ‘le queda dos rayas’. En el popurrí, por su parte, hay una cuarteta que me gusta mucho, una especie de diálogo/pugna entre la parte seria y la pícara de la comparsa. Esta sola cuarteta justifica todo el repertorio. El grupo ha cantado sin presión y todos lo hemos agradecido. Una buena comparsa que ha entrado en la final por méritos propios. Ha gustado.


Tras redactarse esta crónica se hizo público un comunicado por parte de la dirección de la comparsa anunciando su retirada del concurso. Para leerlo pinchar aquí.
La comparsa en la que tuve la oportunidad de descubrir qué es esto del concurso está sobre las tablas. Se presentan a las puertas de una supuesta embajada, con la ciudad al fondo en un telón que me encanta. Son los embajadores del carnaval: 'visite mi embajada, que está abierta en carnaval'.

La presentación es de las valientes. Fuerte, con esa base rítmita de 12 tiempos de las bulerías que nunca me imaginé escucharle a esta comparsa y menos con este tipo. Que esa es otra: a mi sí me gusta el tipo. Esto va por todos con los que me he tenido que pelar en el Maestro Padilla. Me encantan los cepillos como charretas y me encantan los coloretes y ese bigotillo elegante y antiguo, caricaturesco. Me gusta hasta la boina a lo pintor francés de esos que pasaban hambre, con esa pluma y ese pergamino que, para quien no lo sepa, lleva la letra del pasodoble que le dedicaron a Carmelo del Águila el año de Tiempo al tiempo. Por cierto, magnífico el detalle de los guantes con la letra de los pasodobles de hoy (amplíen ustedes la siguiente fotografía).

Grande, muy grande el primero. Me encanta, aunque creo que ha sido mal entendido porque en la barra me he tenido que pelear con varios para explicarles en VERDADERO sentido de esta letra, que no va contra los capillitas sino contra la propia gente del carnaval. 'Sin embargo el carnaval, ¿en manos de quién está? (...) que cuando la concejal su capote fue a sacar hacia el fondo embistieron'. Las comparaciones son odiosas ('siempre nos perdemos en las comparaciones') y no voy a entrar en ello pero sí sería oportuno aprender lo bueno que de todo el mundo se puede aprender. Y es que, como ellos mismos dicen, 'a ver quién le dice un día a los capillitas que adelanten su salida una semanita, esta sería la respuesta que todos obtendremos: que sus fechas son sagradas y las respetemos' y sin embargo al carnaval 'nos cambian las horas y así nos cambian las fechas y algún día tragaremos hasta por cambiar las letras'. Musicalmente me gusta más que otros años; empieza en 3/4 y pasa con mucha fuerza a 4/4 en el trío.

El segundo pasodoble está dedicado a la madre de Juanma García Jurado —al bombo— pero está dedicado a todas las madres, en verdad. Para que 'todo aquél que tenga una madre que la cuide, que la quiera, que la mía por desgracia ya no la tengo a mi vera' y es que aunque tengan 'amores de mujeres pero son de otra manera y por más que la vida a mi me pueda regalar, aquellos besos de mi madre sé que ya no volverán'. Y 'aunque me convertí en aquél que mi madre quería, cómo echo de menos los besos de la madre mía'.

En el primer cuplé Zapatero y Rajoy se reúnen en secreto en un helicóptero que sobrevuela Madrid y se ponen a presumir; uno dice que va a tirar 50 € para hacer felices a 50 madrileños y el otro le contesta que va a tirar 500 € y así hace felices a 500 madrileños. Pero el copiloto les dice desde la cabina que no, que mejor se tiren ellos 'y me hacéis feliz a toda España entera'. El segundo es de ámbito doméstico y supongo que a los seguidores de esta comparsa les hará mucha gracia. También está dedicado al del bombo, que este año es el auténtico protagonista del repertorio. El estribillo viene con coreografía a lo veleta, señalando unos ficticios puntos cardinales: 'tengo un castillo de piedra que mira hacia el mar, tengo un viejo cargadero preñado de sal, un levante que viene y que va y una niña que con sus milagros el sentido me quita. ¡Ay, Virgen del Mar, que nunca me quiten de su verita!'

El popurrí es el plan de estudios de la carrera de carnaval que acaban de terminar con algunos deslices muy tópicos en otras ciudades pero no en Almería. No obstante es un buen popurrí o lo mismo no lo es pero a mi me lo parece, que es de lo que se trata. Las asignaturas que tuvieron que aprobar para sacarse la carrera diplomática incluyen cómo organizar el carnaval o cómo escribir un pasodoble 'y aunque fue fácil la teoría se hace difícil la práctica'. Me gusta la cuarteta de la asignatura en la que aprendieron a escribir cuplés, 'la asignatura que a todos se nos solía astacar, aquella en la que desarrolle teoría del cuplé en la que bien explicaban las formas distintas de poderlo hacer'. Para ello les pusieron delante a un tío muy serio que es Alfredo Casas con dos coloretes al que tienen que hacer reír para aprobar: y ellos probaron 'con la suegra, la tele y los del Gran hermano, con la duquesa de Alba, Paquirrín, Pantoja y ya no sabía qué hacer y coge el tío y me dice sin cortarse: no vayas a sacar una chirigota'. Desde luego.

El popurrí es un poco antología sin intención de otros años como 'El sitio' y el premio es casi el mismo, se quedan fuera de la Final. Lo mismo el popurrí es la tesis doctoral de la carrera que han cursado en todo el repertorio. Lamentablemente nos quedamos sin escuchar algunas letras que a buen seguro tendrían preparadas para la Final. Las oposiciones al cuerpo diplomático no se las han sacado este año; el tribunal compuesto por los cinco de turno así lo ha decidido.


Fotografía: José Antonio Peralta
Manolo Barrios se ha pasado un año comprando tuercas, destornilladores y cinta aislante no sé si para fabricarse una máquina del tiempo y traerse a José Luis Soler Montoya, Pepe El Feo, al concurso o para arreglarse el reloj. Luis Miguel Gil tiene mucha culpa de esto también, por cierto, que era el que apretaba los tornillos de la maquinaria. El caso es que el cacharro ha funcionado y el tiempo se ha vuelto loco transportando a esta Almería a aquella antigua murga. Son ellos, con más arrugas, eso sí, pero con sus dos coloretes y sus trajes elegantes y sus sombreros de cuando tocarse el ala era tanto como mandar un emoticono a una niña que te gusta por el messenger. Son los mismos de entonces después de florecer malvas que se encuentran ‘todo más cambiado’. Vaya que si ha cambiado. Ahora se puede cantar en carnaval y decir lo que se quiera sin terminar detenido. Como mucho te dejan sin premio pero tampoco es que los premios den para comer aunque nos vaya la vida en ello. Y anda que no ha cambiado la cosa que ahora que se puede, ya no se quiere denunciar. En fin, que con este bofetón de realidad salen como de una máquina del tiempo los componentes de la murga del Feo, ‘la antigua murga que se proclamaba reina en carnavales’, en un tiempo que, como decimos, ‘no había concurso pero sí sueños e ideales’.


Yo no lo viví pero me alimento de lo que me cuentan/cantan los que sí y de lo que voy encontrando por ahí (por cierto, en historia podéis ir leyendo también los que queráis). El caso es que pese a no saber cómo fue, me puedo hacer una ligera idea y Manolo Barrios la resume muy bien en la presentación cuando se refiere a aquellas murgas de los años duros del Régimen como ‘una murga hecha de amigos luchando contra lo injusto y al calabozo todos juntos’. La música es muy bonita y el grupo canta flojito haciéndola más bonita aún. No hay necesidad de que venir al concurso sea como ir a la manifestación del 1º de Mayo a quedarse afónico. Aquí se escucha todo y pese a las limitaciones del grupo, da gusto escucharlo.

Con el primer pasodoble uno se pone trascendental y piensa que si es verdad eso que nos cuentan las películas de que hay espíritus que no descansan hasta que no completan algún tipo de misión en la tierra Pepe El Feo desde hoy descansa por fin en paz porque no se puede decir más y mejor en su honor que como lo acaba de hacer esta comparsa. A uno le dan ganas hasta de morirse por escuchar que le escriban estas cosas pero, claro, para eso también hace falta merecerlo y se puede contar con los dedos de una mano los que sí y nos sobran los cinco dedos. Pero tranquilos vetustas reliquias que aún quedan que también vosotros tenéis vuestra cuota de honor; no es que cualquier tiempo pasado fuese necesariamente mejor sino que todo cambia y, por tanto, nada es comparable. Yn la vida nadie pasará por unas circunstancias como las de aquellos muguistas. Pasará porptras mejores o peores pero siempre diferentes y hoy lo que se aplaude es la valentía y arrojo de los de entonces.

El segundo pasodoble es el pasodoble más valiente que recuerdo. Escribo a vuelapluma y a saber si tal vez no dijera lo mismo el año pasado de cualquier otro pero es que para firmar esta letra te tienen que oscilar dos gónadas masculinas generadoras de la secreción interna específica de la condición orgánica masculina y de los espermatozoos cuando te duchas y en esta fiesta andamos cortitos de eso últimamente. Un pasodoble políticamente incorrecto en estos tiempos en los que la disidencia de lo políticamente correcto está muy mal vista pese a las ‘libertades’ que decimos gozar. Una letra que fácilmente puede catalogarse como lo que no es y ellos ya advierten: ‘no es racismo lo que siento adentro: es impotencia cuando miro a mi familia cuando veo que se hunde con miseria día a dia'.

Pasodoble para España, ‘la que se vuelca con el de afuera y se olvida del de adentro; España la humanitaria, España la que se vende pero, también, España, la que se muere. España del extranjero y también del delincuente. Por lo visto al español le debe quedar apretar muy bien los dientes’. Decir eso (y más que no me da tiempo a apuntar) es cuestión de cojones. Criticar a Fulanito el del grupo que acaba de cantar es una pérdida de tiempo; hacerlo a Nicolás por su gestión o a los que pegan voces es fácil y hacerlo al jurado está muy visto pero meterse en el charco de la incorrección política es otra cosa. Y más haciéndolo bien hecho. Porque en estas cosas se puede entrar como un elefante en una cacharrería o, como en este caso, con un boli bic en la mano poniendo los puntos a todas las íes de lo que el patio de butacas piensa pero muy poquitos se atreven a decir (y mucho menos en un concurso retransmitido en directo por la televisión). Por todos ellos, dicho queda.

Cuplés alegres. En el primero salen de marcha y se les va la cosa de las manos. Terminan tan afectados que cuando llegan al final de la Rambla acaban sentados al lado de un ‘notas’ al que le dicen que se toque algo con la guitarra y cuando se vienen a dar cuenta estaban sentados junto a la estatua de John Lennon. En el segundo Nicolás Castillo se lleva la primera en la frente. Este hombre está pasando de salir a bailar con todos los grupos —jijijaja, qué chulo y qué guay— a que ahora le den guantazos por todos lados. La verdad es que presidir la FEALCA, un organismo que no sirve para nada más que para amortiguar las tortas que se tenía que llevar Cultura tiene estas cosas pero, mira, ahí está el hombre aguantando el chaparrón en forma de cuplé que hasta se lo está pasando bien. El cuplé viene a decir que las cosas de las cofradías y las de la Feria se hacen bien y las del carnaval no y ellos se han dado cuenta del porqué: ‘es que ellos tienen gente muy fina que hablan claro y muy competentes y nosotros a Nicolás que para decir algo se lleva el notas seis meses’.

Estas cosas, aunque parezca que no, duelen más en los cuplés. Cuando la labor o gestión de uno es susceptible de ser merecedora de crítica está como en tensión cuando empiezan los pasodobles; sabes que si no es en uno es en otro donde te vas a llevar el repaso así que cuando terminan y arrancan los cuplés, te relajas y respiras aliviado. Si entonces te llega un cuplé como este que entra con paciencia y saliva y no te lo esperas, se te ponen los ojos como se le tuvieron que poner a la hormiga. Dos buenos cuplés, en definitiva.

Yo a un popurrí le temo más que Nicolás a algunos autores. La mayoría son infumables pero con esto de la Ley antitabaco y el sello que te ponen en la puerta del auditorio si te sales a fumar vamos a dejarlo en insufribles que afuera hace frío. Pero los de Manolo sí me gustan. Es más, cada vez me gustan más sus popurrís. No que el de este año me guste más que el del anterior y así sucesivamente sino que cada vez que escucho cualquiera de los que ha escrito le saco algo más. Manolo creo que, salvo en la presentación, en el resto del repertorio tiene la escopeta montada. Parafraseando lo de que no da puntada sin hilo, no deja verso sin mensaje y este año, además, viene con aroma de limonero de la plaza Bálmez y serrín de bodega en los zapatos. Ahora en ‘Las cortinillas’ hay funcionarios y colas pero hubo un tiempo en el que se despachaba vino y que fue como está siendo el Maestro Padilla esta noche y los hombres bebían y cantaban como está bebiendo y cantando esta comparsa. Las antiguas abacerías, tabernas y bodegas avinagradas florecen durante todo el repertorio como a ese limonero de la plaza Bálmez le florecen preciosas metáforas. Esto se me queda ya grabado en mi diario no escrito de la memoria del carnaval de Almería donde ‘cualquier esquina era buena trinchera’. Eso era entonces, en una época que nos ha rescatado del ostracismo la comparsa de Manolo Barrios, de cuando 'entonar coplas alusivas al Gobierno y agentes de la autoridad' en la vía pública era motivo de detención. Menos mal que la policía de ahora no es la de antes. Tal vez me ciegue la pasión, son las cosas de la amistad pero el popurrí no es lo mismo sin el policía que sale. Eso se llama arte. O Raúl Redondo, como prefieran. Por cierto, puestos a preferir, está claro que esta es de mis comparsas preferidas para estar en la final. La escucharemos dos veces; El Feo ha vuelto para quedarse.

Fotografías: José Antonio Peralta